Amélie nos sigue contando, en esta novela recientemente
publicada por Anagrama, la historia de su vida, esta vez el retorno al Japón de
su infancia y su juventud con la excusa de grabar un documental sobre ella
misma. Un documental para una televisión francesa sobre una escritora de éxito
cuyo pasado está tan presente en sus obras. Japón donde nació, el país que
añora y donde vive su otra madre, su aya Nishio-san, a la que volverá a
recuperar por unos instantes, Nishio-san que conocimos en Biografía del Hambre, una de las obras donde Amélie nos cuenta los
primeros años de su vida. La ocasión precisará que recupere también su japonés,
oxidado por la falta de uso, la dificultad de encontrar las palabras adecuadas
en el vocabulario olvidado, el idioma de su país natal donde ella es una
extranjera.
Y volverá a coincidir con un amor de
juventud, Rinri, protagonista de otra de sus novelas Ni de Eva ni de Adán. Momento para hacer balance sobre las
decisiones tomadas. Y que mostrar a una cámara, que dejar en la intimidad,
donde volver de aquello que quedó plasmado en las páginas de un libro.
Una autora extrovertida que nos cuenta
prolíficamente su agitada vida como hija de un embajador belga, con sus
problemas de identidad y sus experiencias extraordinarias. Realidad que supera
a la ficción o ficción contada como realidad.
De esta autora en este blog:


















