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domingo, 21 de junio de 2026

Las gratitudes – Delphine de Vigan

Cerramos el curso del club Escuela de mandarines con Las gratitudes de Delphine de Vigan una autora que ya conocía pero que hacía tiempo que no visitaba. Un libro “de moda”, unas expectativas muy altas que en pocas ocasiones se cumplen. Un libro fantástico, sin embargo. Tres protagonistas, la principal Michka, una mujer que durante su vida laboral fue correctora de estilo y que ahora sufre un tipo de afasia que hace que las palabras correctas no lleguen, son otras las que dan respuesta a su día a día. Ella es consciente de este deterioro, su vida se complica, tiene miedo, hay caídas, pesadillas…

 Cierra al salir la puerta de su apartamento, la misma que ha cerrado cientos de veces, pero hoy sabe que será la última. Insiste en meter ella misma la llave en la cerradura y darle al vuelta. … sabe perfectamente que está soltando amarras.

 Y dos protagonistas más: Marie, la que nos cuenta la historia de Michka, su familia, esa niña que cuidó cuando su madre no pudo hacerlo, a esa niña al igual que aquellos que cuidaron de ella, esa niña que ahora es una mujer, una mujer que está a su lado, que es el contacto cuando hay problemas. Esa mujer que conoce su historia, que recuerda quien es. Y Jêrome, el logopeda de la residencia, un empleado que se convierte en alguien más, en alguien para el que no es indiferente, el que descubre su historia, el que tiene también una historia que para ella es importante. Y un objetivo para Michka, la necesidad de dar las gracias a aquellos que cuidaron de ella durante la 2ª Guerra Mundial, ella que era una niña judía durante la ocupación nazi. No ha sido posible durante todos estos años, cada vez queda menos tiempo, ahora, además, las palabras huyen. Los anuncios en el periódico que pone Marie no consiguen ninguna respuesta…

¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas veces en la vida habéis dado realmente las gracias? Unas gracias sinceras. La expresión de vuestra gratitud, de vuestro agradecimiento, de vuestra deuda.

¿A quien?

Una historia intergeneracional que habla de la vida adulta, de la niñez y sobre todo de la vejez, una historia que entrelaza capítulos con el punto de vista de cada uno de estos dos protagonistas que acompañan a Michka en los momentos donde más necesita que se la reconozca, donde sigue siendo esa mujer con una vida por delante.

También de la autora en este blog.

Las lealtades

 

domingo, 19 de abril de 2026

La vida privada de los árboles – Alejandro Zambra

Un libro cómodo, acogedor, un libro leído en una litera, un libro que, sin embargo, no me deja poso. Un libro que leí hace unas semanas y que me cuesta recordar. Una noche en la vida de Julián, una noche en la que Verónica, su mujer está a punto de llegar, una noche en la que ella se demora, una noche en la que Julián, nos cuenta las rutinas para que Daniela, la hija de 8 años de ella, se vaya a dormir, sus lecturas sobre la vida de los árboles, una noche en la que Julián escribe un libro, Julián que es profesor de Literatura, menos los domingos, los domingos, Julián se convierte en escritor. Un libro que continuará hasta que llegue Verónica, esa demora que tendrá una razón intrascendente, una noche en la que nos cuenta como Julián conoció a Verónica y a Daniela, como Verónica horneaba tartas, como los tres viven ahora en el apartamento donde las conoció, como él escribe, como Daniela crecerá, como tendrá 20, 30 años, como Verónica puede que no regrese esta noche, como Julián le contará a Daniela que su madre no ha regresado de su clase de pintura. Una noche de verano donde todo es posible, una noche en la que Julián espera, Daniela espera, los lectores esperamos, una noche donde la vida quizás cambie, donde la vida quizás continue de forma infinita. Una noche en la que Julián, mientras espera a Verónica, piensa sobre su relación, sobre la vida antes de estar juntos, sobre la vida sin ella, sobre la vida juntos, sobre la juventud que se alarga, sobre las diferencias con Fernando, el padre de Daniela, también nos muestra sobre el Chile donde se desarrolla la novela, sobre la vida allí, sobre los años tras la dictadura, sobre ésta en la memoria.

Soy el hijo de una familia sin muertos

Esta novela que continuará hasta que llegue Verónica y entonces acabará.

lunes, 6 de abril de 2026

La mala costumbre – Alana S. Portero

 

Los 80 y los 90 en el barrio de San Blas de Madrid, la vida ya no era fácil, pero si además eres diferente… Alana S. Portero relata de forma extraordinaria la adolescencia en aquella época, la familia, la vida de barrio, como los vecinos forman parte de esa familia. De forma tranquila, con delicadeza, pero sin endulzar ninguna situación, Alana cuenta su vida, la suya y la de tantos, narra esos años de la primera juventud en la que se forma la identidad de cada uno, cuenta con delicadeza la relación con su familia, el apoyo sin palabras de una familia trabajadora a ese hijo que busca su lugar, el apoyo de ese hermano, uno de los pocos hombres buenos que conoce.

Una parte fundamental de la estrategia de construcción de mi armario consistía en aparentar desgana ante cosas que estaba loca por hacer pero que, de hacerlas con entusiasmo, desvelarían una naturaleza no especialmente masculina.

Una historia que muestra la crudeza de esos años 80 y 90, esos donde no todo era “La movida”, donde la propia movida tenía una cara B. Una historia que va mostrando como se construye ese armario del que luego hay que salir, como encuentra a aquellos que le ayudarán con sus dudas, tantas y tan difíciles de gestionar, a aquellos que la acompañarán en este viaje, como encuentra a aquellos que la forzarán a construir un muro que evite que pueda interaccionar con ese mundo, con el que no le era hostil, para que el hostil no dé problemas. Una historia contada tras la vuelta a casa, tras la vuelta al barrio, tras nuevos puntos de vista de lo ya conocido, desde la madurez de tantas pruebas superadas, desde donde siguen siendo necesarias herramientas, muchas, desde donde siempre será más difícil, desde una vida donde es posible la convivencia.

En esas oportunidades mi padre se levantaba del sofá y se acercaba a la cocina a vigilar el guiso, abría la nevera, se preparaba un montadito pequeño de cualquier cosa que hubiese, volvía al salón, le daba un bocado e inmediatamente me lo cedía a mí. Era su forma de decirme que no tenía la más remota idea de cómo hablar conmigo, que no me había entendido nunca pero que estaba dispuesto a sacarse la comida de la boca para alimentarme. Que me quería hasta la inanición si fuese necesario.

domingo, 15 de febrero de 2026

Podrías hacer de esto algo bonito – Maggie Smith

 

Maggie Smith traslada sus pensamientos, sus sentimientos sobre su proceso de divorcio a esta novela de capítulos cortos, muy cortos. En cierta forma a modo de diario, con la dispersión propia de los pensamientos que llegan a la cabeza, no con el orden que queremos dar a las historias contadas. También reflexiona sobre su propio matrimonio, su relación de pareja, la relación de ambos con sus hijos, la relación de cada uno con los niños, el trabajo, las elecciones que hay que realizar. En un momento de crisis, de duelo, ante el fin de un proyecto común, Maggie Smith nos habla sobre esa relación que comenzó en un taller de escritura en la universidad, relata aquellos inicios, los cambios de domicilio, las decisiones laborales, se habla a si misma, para, no hay más remedio, analiza, recuerda, asume, relaciona. Y, sin embargo, no puede parar, hay un mundo nuevo por delante. Todo iba bien, hasta que un día Maggie descubre una postal, unas páginas en un cuaderno. ¿Qué hubiera pasado de no haberlas descubierto? Una infidelidad rompe la burbuja de felicidad en la que Maggie vive. Una burbuja resquebrajada que seguía brillando sostenida por la rutina, sostenida por un proyecto acorde con el estándar social. Maggie escribe y va sanando las heridas, las nuevas y las que no conocía que tenía. Escribe, sigue escribiendo, en el mismo proceso de escritura reflexiona sobre su vida en común, ahora que falta una de las patas de aquella estructura, también sobre la repercusión que tendrá la publicación sobre su familia, no solo la publicación del texto, las repercusiones que tiene sobre sus hijos esta separación en la relación de cada uno de sus hijos con ella misma. Duda sobre si los está utilizando, si hace lo correcto. Duda y sigue adelante, duda y escribe, escribe y saca afuera el dolor, el nuevo y el que ya estaba ahí. Una novela donde encontrar lugares comunes tan distintos en cada relación, lugares comunes sobre los que reflexionar. Recientemente, he leído también La mujer rota de Simone de Beouvoir, que nos pone sobre la mesa una situación similar en los años 60, cambios desde entonces en la sociedad, quizás no tantos. Tan distinta la forma de contar.

domingo, 18 de enero de 2026

El baile – Irène Némirovsky


Una novela corta en una bonita edición de la serie Alma Clásicos Ilustrados.

Con la excusa de la celebración de un baile en casa de los Kampt, vamos a conocer la imagen que tiene Antoinette de sus padres, especialmente de su madre. Un matrimonio que ha hecho fortuna con los negocios y quiere integrarse en sociedad.  

Encontramos a una madre egocéntrica para la que su hija es una posesión más que está a sus órdenes y caprichos y para la que sus sentimientos no existen.

Han sido años duros de pobreza y ahora que está en una buena posición económica nada debería molestar a Rosine Kampt. Es necesario tener criados, es necesario que su hija esté educada, así tienen una institutriz inglesa, así recibe clases de piano con la señorita Isabelle.

-¿Antoinette tiene buena caligrafía, por lo menos?

-Yes, Mrs Kampt.

-¿Por qué? – preguntó tímidamente Antoinette.

-Porque - explicó la señora Kamps- esta noche podrás ayudarme a hacer sobres… Voy a mandar más de doscientes invitaciones, ¿entiendes? Miss Betty, autorizo a Antoinette a acostarse hoy una hora más tarde de lo habitual… Estarás contenta supongo - dijo volviéndose a su hija.

Pero Antoinette, de 14 años, no podrá asistir al baile, es demasiado joven, ¿es demasiado joven o un incordio para su madre? Ahora que la madre puede disfrutar de una buena posición…. Ya tendrá tiempo su hija de asistir a bailes, de vivir, ahora le toca a ella.

Y para conocer el desarrollo del baile tendréis que leer esta deliciosa novela con tintes autobiográficos que quedó sin publicar cuando la autora murió en Auschwitz.

domingo, 21 de diciembre de 2025

A orillas del mar – Abdulrazak Gurnah

 

Descubriendo a un autor con Nobel: Abdulrazak Gurnah. Un autor nacido en Zanzibar que emigró a Londres. Y esa es la historia que nos cuenta, no la suya propia, pero si la historia de una isla de un país colonizado, la historia de sus habitantes, la de dos familias, la de Salih Omar que tiene que buscar asilo en Reino Unido a la edad de 65 años, la de Latif Mahmud que emigró siendo joven y también llegó a Reino Unido tras un periplo por la Europa del otro lado del muro, Latif que ahora es catedrático. Dos narradores, dos puntos de vista para una misma historia que nos permite una visión amplia de esta isla, la de Zanzibar y la de sus habitantes, la de su puerto y como influye en la vida de cada uno, la de sus casas, especialmente aquella que es protagonista de esta historia, la familiar de Latif Mahmud, sus estancias, su patio, sus habitantes, los invitados y los que no son bienvenidos. La importancia de un nombre.

Historias contadas muchos años después, historias contadas una vez que conocemos las implicaciones de aquellas decisiones que tomamos, historias que han sobrevivido al paso del tiempo, historias de las que solo conocemos una parte, de hijos que solo conocen aquello que apenas pueden entrever, de otros que solo buscan salir adelante, el exilio como única salida. Historias de envidias, de intereses propios, de malas decisiones, de decisiones forzadas. Un bonito lugar para vivir, un lugar donde vivir puede ser difícil. Y un lugar al que llegar, no un mejor lugar necesariamente, un lugar donde sobrevivir.

Es difícil saber con precisión cómo llegaron a ser las cosas tal como son, poder decir con cierta seguridad que primero fue esto y luego condujo a aquello y lo otro, y ahora aquí estamos. Los momentos se me escapan entre los dedos. Incluso al contármelos a mí mismo, puedo oír ecos de lo que estoy suprimiendo, de algo que he olvidado recordar, lo que hace que contarlo sea tan difícil cuando no deseo que lo sea.

domingo, 12 de octubre de 2025

Los días perfectos – Jacobo Bergarache

 

Vuelvo a las lecturas del club Escuela de Mandarines. Una novela o una larga carta que leo como una novela. La historia de una aventura, la del protagonista, la de un periodista en un congreso de la profesión en EEUU. Una aventura que duraba ya dos años, una aventura que quizás termine en este tercer congreso al que asiste Luis. La historia de cómo se conocieron, de como han disfrutado de 7 días perfectos, ¿sólo 7 días? ¿O han sido 2 años perfectos? La frescura de una corta relación. Los inicios y la vida hogareña de su protagonista. La carta que Luis escribe a Camila tiene también otros protagonistas: las cartas que Faulkner escribía a Meta, su amante, que se encuentran en el Harry Ransom Center de Austin. Disfrutamos de imágenes de esas cartas en este libro, cartas que sirven de hilo conductor para que Luis hable a Camila de la historia que han vivido, que viven juntos, esa historia de la que han disfrutado de días perfectos como se adivinan algunos de los de Faulkner con Meta. Una carta escrita con detalle, con tiempo, esos detalles que no caben en una conversación, una carta que sirve para recuperar el beneficio de la escritura sin prisa, sin esa recompensa de la llegada inmediata del mensaje, sin esperar una respuesta en ocasiones, con el beneficio de conversar en la distancia con la persona a la que va dirigida la misiva, ese mensaje que llegará en unos días o que quizás nunca llegue, esto ya es secundario, el beneficio de dejar salir el dolor. Esa carta que nos transmite los sentimientos de su protagonista hacia esta relación inesperada o buscada en estos momentos de su madurez.

Y esa segunda carta, la que escribe a Paula, la que también habla de una relación de pareja, la de un matrimonio de 17 años de historia, de una relación que ya no es como era, que ha perdido la ilusión, habla de tres hijos, pero no quiere que sea esto último lo que defina la relación que tienen ellos dos. Una carta serena que llega tras haber reflexionado sobre el momento vital de sus protagonistas.

Puedo decir que por fin ya he entendido qué es la nada y qué es la pena cuando tu amigo Bill proclama eso de que “entre la nada y la pena, elijo la pena”. Creo que tú y yo estamos ya tan cerca de la nada, que apenas sentiríamos pena de perdernos el uno al otro.

Una delicia de lectura que Jacobo Bergareche nos trae en estilo epistolar, un género que tanto bien hace, que tanto nos muestra de aquellos que fuimos, de aquellos que ya no están. Sin olvidar el espacio reservado para la imaginación.


domingo, 8 de junio de 2025

La señora Dalloway – Virginia Woolf

 

Un día de junio en Inglaterra, han pasado 5 años de la Gran Guerra, Clarissa prepara una fiesta esa noche. Se lo dice ella a su amigo Peter Walsh, el que llega por sorpresa esa mañana después de 5 años en la India. Ese amigo con el que debió casarse, pero no hubieran tenido espacio suficiente y todos los matrimonios lo necesitan, hubieran tenido que compartir todo.

…y diciéndose que había hecho bien —y de hecho así era— en no casarse con él. Porque en el matrimonio debe haber cierta libertad, un poco de independencia entre personas que viven día tras día en la misma casa; Richard se lo daba, y ella a él….Pero es que con Peter todo tenía que compartirse; había que hablarlo todo. Y eso era intolerable.

La novela transcurre en ese solo día, sin embargo, viajamos a menudo al pasado gracias a que conocemos los pensamientos de los personajes, un recurso muy enriquecedor. No solo en los de Clarissa, también en los de Peter y en los del resto de personajes. Peter que llega de la India, que estuvo muy enamorado de Clarissa, quizás sigue estándolo, que ahora va a casarse con la mujer de un mayor de la India, que tiene 53 años, que se siente mayor, que ve como ha transcurrido la vida de Clarissa, esa vida de señora del señor Dalloway que organiza fiestas, que invita a quien debe, que ahora está arreglando un vestido verde para la noche, que hace lo que la sociedad espera de ella. Elisabeth, la hija de los Dalloway, que no presta atención a la relación con su madre, ni a las fiestas que organiza, prefiere el campo y los perros. Septimus, veterano de guerra, protagonista también de este día, que sufre una depresión tras la muerte de su amigo Evans, tras vivir la gran guerra por motivos ideales de poeta. Su vida con Lucrecia, una italiana de Milán, con la que se casó. Actores de esta novela que nos permiten conocer esa Inglaterra de entreguerras, esa sociedad acomodada. Amores de juventud como los de Clarissa con Peter o con Sally que no llegaron adelante. La vida años después, los hijos, los 5 de Sally, que siempre quiere ganar en todo. Lady Bruton y sus almuerzos a los que todos quieren asistir pero al que Clarissa no está invitada.

Una novela rica en personajes y temas abordados, publicada hace ahora 100 años, un 14 de mayo, con la calma de esa sociedad, con conversaciones y pensamientos que enriquecen los hechos de ese día de junio en el que el calor empieza a llegar y las flores están en su mayor esplendor. Una novela que nos permite conocer mejor el mundo que vivió Virginia Woolf.

Pero sí iba a decirle a Clarissa que la quería, con estas palabras. En tiempos, había sentido celos de Peter Walsh, celos de Clarissa y él. Sin embargo, ella le había dicho a menudo que había hecho bien en no casarse con Peter Walsh; lo que, conociendo a Clarissa, era evidentemente cierto; ella necesitaba apoyo. Y no es que fuese débil, pero necesitaba apoyo.

De esta misma autora en el blog: