jueves, 17 de septiembre de 2026

La defensa – Vladimir Nabokov

 

Pues resulta que Nabokov no solo escribió Lolita… y así llega a mis manos un regalo que aúna una de mis primeras aficiones: la lectura, con una de las más recientes: el ajedrez. Un lujo que se acordaran de mi al ver esta novela en la librería El halcón maltés.

Como protagonista tenemos a un niño prodigio del ajedrez que viaja por toda Europa acompañado de un promotor de espectáculos que encuentra en él un filón a explotar. El descubrimiento del ajedrez es casual, ocurre en el despacho de su padre donde un músico visitante le muestra las piezas, pero es en casa de su tía donde empieza a jugar, donde primeramente compite con los amigos de ella. Su padre espera que sea un músico famoso, él lo es con los libros infantiles que escribe, su madre prácticamente está ausente en su vida. La música no es para él, pero el juego del ajedrez es algo innato que llega a ocupar todo su tiempo, más cuando realiza una exhibición tras otra, es fácil que un niño, un adolescente ya, con su habilidad llame la atención allí donde vaya.

Luzhin sigue en el circuito, juega campeonatos. En el Berlín de entreguerras, en un importante torneo, la que será su esposa lo ve desvalido, surge en ella esa vena del cuidado. Su familia ha tenido que exiliarse, él es también un ruso como ellos, poco a poco va haciéndose más presente en la vida de Luzhin y surge en ella un objetivo de vida.

Llega el día en el que una partida de ajedrez tiene que quedar a medio tras una jugada magistral de su oponente, su cabeza estalla, no sabe como seguirá al día siguiente, su mundo se queda reducido a un tablero, a la búsqueda de una salida. Luzhin no acabará esa partida, su esposa consigue que el ajedrez quede en el pasado, al principio parece conseguirlo, sin embargo, la vida fuera del ajedrez no existe en su cabeza, el más pequeño detalle es capaz de hacer de detonante, todo vuelve.

Es fácil recordar Novela de ajedrez, ya que ambos protagonistas tienen que dejar de jugar. Similitudes también con ese otro protagonista secundario de la novela de Zweig con falta de habilidades sociales.

Una novela algo agobiante, como ese mundo que dibuja de una Europa de la primera mitad del siglo XX, como ese mundo que vive dentro de su protagonista buscando una salida a esa jugada perfecta.