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domingo, 5 de febrero de 2023

Tren a Pakistán – Khushwant Singh

El club de lectura de Espinardo nos lleva en Tren a Pakistán, “Un clásico de la literatura india”, nos dice la faja del libro. “Una novela fundamental para comprender las relaciones entre India y Pakistán”, continúa. Y seguro que es así, pero yo no he sido capaz de llegar a vivir en este lugar donde la vía del tren es protagonista, donde la masificación de los trenes está tan presente, ese tren que llega con retraso, aquel de mercancías que condiciona la vida del pueblo, ese lugar donde la muerte es protagonista en este momento crucial de independencia de la India del imperio británico. Una locura de castas, actuales o todavía en la memoria de muchos, distintas religiones, corrupción, un asesinato al inicio de la novela, pero cientos o miles más de muertes en esos trenes que llegan a Mano Majra, la vida de tantas personas que apenas vale el aire que respiran. Una ciudad fronteriza donde la convivencia es tan inestable como la historia de los países en mitad del siglo XX.

Un libro para salir de la zona de confort, un libro para viajar a un país lejano, a un país en su momento crucial, un libro que nos habla del ser humano, del que es capaz de lo mejor, pero con más frecuencia de lo peor. Un libro donde la tortura, la muerte, la violencia, la pobreza, los desastres naturales periódicos coincidiendo con las distintas estaciones, con los distintos monzones, están tan presentes, que es difícil encontrar esperanza, la que nos puede sugerir ese verde que protagoniza la portada de la edición de Libros del Asterioide, encontrar un futuro para un conflicto que continúa hoy en día.

domingo, 8 de enero de 2023

La novena – Marcela Serrano

El club de lectura de Espinardo me lleva a Santiago de Chile a septiembre de 2005, al día del entierro de Amelia, al que asiste Miguel Flores. Pronto retrocedemos en el tiempo, a 1985:

-Estái relegado – le informó el otro.

Así se enteró Miguel Flores de su condena.

Y conforme van pasando las páginas voy llegando yo también a las inmediaciones de La Novena, el lugar a donde Miguel Flores pasará su tiempo de condena, un lugar en el interior de Chile lejos de los suyos. Un libro en el que me ha costado entrar, quizás por el lenguaje, quizás por el tema de fondo pero que finalmente consiguió atraparme.

Tenemos a Miguel en

Una casa desocupada al lado de un quiosco, podía usarla, le habían dicho los pacos, una mediagua del Hogar de Cristo que no tenía dueño.

Cuatro palos parados, planchas de madera terciada y un techo de zinc; mejor que nada. Su única habitante una lagartija.

En una manifestación contra la dictadura de Pinochet, un perro se cruzó en su camino y le impidió escapar. El castigo: un lugar aislado sin contacto con los suyos y sin recursos, teniendo que ir a firmar al puesto de policía todos los días.

Son bastantes los que no quieren que esté allí, otros lo ayudan a pasar ese tiempo con lo poco que tienen, pero, sobre todo, Amelia, la dueña del fundo de La Novena, la que representa aquello que Miguel detesta, lo protege y también alimenta su alma con lecturas y conversaciones hasta un día de tormenta, ese día la vida cambia para Miguel, pero sobre todo para Amelia, mujer fuerte, con una tradición de mujeres apegadas a la tierra.

La novela se traslada a Inglaterra a finales del siglo XX y es allí donde encontramos a Miguel, un Miguel que ha tenido éxito en la vida como publicista, y, cómo él, nos vamos enterando de lo que pasó aquella noche de tormenta y los días que siguieron, son varios los puntos de vista que tenemos gracias a los distintos personajes que cuentan la historia, aquellos que conocimos en las conversaciones entre Amelia y Miguel, aquellos que ahora son los que tienen voz propia. Un círculo que se cierra cuando Miguel vuelve a La Novena, lugar donde hay tantos recuerdos, dónde es él el que ayuda a otros a conocer lo que pasó aquella noche de tormenta y los días que la precedieron.

domingo, 6 de noviembre de 2022

El adversario – Emmanuel Carrère


La mañana del sábado 9 de enero de 1993, mientras Jean-Claude Romand mataba a su mujer y a sus hijos, yo asistía con los míos a una reunión pedagógica.

Así comienza este libro basado en un hecho real. La muerte de una familia a manos del padre de familia, la muerte también de unos padres a manos de su hijo. Este es el principio, pero desde ese momento, el autor nos llevará a conocer las razones para que Jean Claude, reputado médico de la OMS, ha llegado a esta situación. Serán muchas las sorpresas en la vida del protagonista las que nos hará descubrir esta novela. Una vida distinta a la que todos ven en él. Novela periodística donde el escritor conoce de primera mano los hechos al ponerse en contacto con Jean Claude cuando este está en la cárcel, antes del juicio, pero no será hasta después cuando podrá salir a la luz toda la historia. Una historia que nos hace pensar en A sangre fría de Truman Capote, aunque el enfoque es algo distinto. El asesino también lo es. Y no tendremos solo el punto de vista de ellos dos, sino también el de Luc, por ejemplo, cuya hija tiene como padrino a Jean-Claude. La familia que comparte tiempo libre, colegios y espacio durante años. Una historia que nos habla de lo relativamente fácil que es ver solo lo que queremos ver, lo poco que llegamos a conocer a los que están a nuestro lado. Lo fácil que puede llegar a ser crearse una reputación si las circunstancias lo permiten, una reputación que le permite financiarse durante años, una situación que no creeríamos y, sin embargo, así fue. Se podría profundizar más en la psicología del personaje quizás, son los hechos los que nos llevan a perfilarlo, quizás es suficiente, más que suficiente. Un momento crítico, una salida inesperada para una situación insostenible.

domingo, 21 de agosto de 2022

Leonora – Elena Poniatowska

El Premio Biblioteca Breve 2011 es la lectura de verano del club de lectura de Espinardo y no ha sido nada breve para mí. Un verano que he pasado conociendo la vida de esta escritora y pintora surrealista inglesa, afincada en México durante más de la mitad de su vida. Una vida de artista del siglo XX. Leonora Carrington, inglesa de buena familia, que pronto se aleja de su entorno familiar donde ya estaba predestinada por un padre empresario de éxito.

Lo que sale de lo ordinario inquieta. Leonora es capaz de escribir con las dos manos y hacerlo hacia atrás con su mano izquierda.

Hay magia en la vida de esta mujer, magia en su forma de ver el mundo, pero es una mujer que no pasaba desapercibida, principalmente en su amplio entorno de amigos y conocidos en cualquiera de los lugares donde vivió. En Londres, ciudad a la que consigue ir para iniciar clases de pintura, conoce a Max Ernst, quizás el amor de su vida, con el que viaja a París, donde se convierte en musa y actora de su presente y futuro, es el que la introduce en el mundo del surrealismo, es con el que se instala en Saint Martin D'Ardeche, donde compran una casa con viñedos, donde elaboran vino, donde los arrasa esa locura de la 2ª Guerra Mundial, donde Max es conducido a un campo de concentración dos veces, es desde donde viaja a España gracias a unos amigos y a la ayuda de la empresa familiar. España, su país de abajo, donde Santander siempre será un lugar fatídico.

Cardiazol ha sido prohibido y yo recibí tres dosis.

Portugal, puente a América, para ella y para tantos, fundamental haber conocido a Renato Lenduc, mientras Ernst seguía desaparecido en algún campo de concentración debido a su origen a pesar de sentirse francés hace tanto tiempo.

Nueva York, cuna de artistas, una oportunidad para reencontrarse con tantos que había tenido que dejar atrás. Y su llegada a México, la que le da una cierta estabilidad, donde son tantos también los inmigrantes europeos, donde nacen sus hijos: Pablo y Gabriel, donde sigue pintando, donde sigue viviendo, donde el mundo onírico se entrelaza con ese mundo tan real que para tantos sería el de los sueños. Donde existe tanta locura en esa sociedad que lleva a una lucha absurda que no permite vivir en paz.

La biografía de Leonora Carrington, contada en frases cortas que mueven a conocer a una mujer siempre activa, una redacción ágil que te lleva a un tiempo actual a pesar de discurrir en ese pasado reciente tan rico en acontecimientos y tan rico en personajes históricos.