viernes, 29 de diciembre de 2017

Enero: Mes de la novela negra



A punto de iniciar un nuevo año y no podía faltar un buen propósito, como mínimo entretenido: Este año me apunto al mes de la novela negra que organiza Laky de Libros que hay que leer. Como cada año nos propone un género para cada mes. Tengo algunos libros esperando su momento y ¡qué mejor ocasión!

Se trata de leer y reseñar al menos una novela de este género a lo largo del mes de enero. Se incluyen otros géneros también afines, como la novela de misterio o la policiaca.
Podéis leer las bases aquí.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Confesiones de una máscara – Yukio Mishima



Un autor japonés llega de nuevo a Cuéntame…, de la mano del club Escuela de Mandarines, esta vez. Leo ahora un autor que fue nominado al Nobel cuando recientemente otro autor de origen japonés ha sido galardonado con este premio.
Un libro de contenido autobiográfico escrito por un joven de 24 años en el Japón de finales de los 40, un Japón que acaba de vivir la Segunda Guerra Mundial, un joven que no encaja en la sociedad japonesa de ese momento.
Mishima relata de forma detallada estos primeros años de su vida, una vida marcada por su carácter enfermizo y por una protección poco habitual, especialmente protegido por su abuela. Un carácter enfermizo que se vio reforzado en el examen médico previo a su incorporación a filas lo que hizo que trabajara en un almacén militar y no como piloto durante este periodo.
Nos trasmite el contenido de sus pensamientos desde su más tierna infancia, los pensamientos a los que le llevan las relaciones familiares y con sus compañeros de clase, como se siente atraído por otros y las imágenes de muerte y sangre que son protagonistas en su imaginación, lo poco que comparte con los demás.
Y como a la mitad del libro, el relato da un giro, nos cuenta ahora como conoce, un día que va a visitar a este amigo a su casa, a la hermana de este, la relación que establece con ella, con su familia, mientras su amigo está en el frente, las contradicciones a las que se enfrenta, lo que se espera de él y como va siendo consecuente consigo mismo. Y este personaje: Sonoko, la hermana, protagonista secundaria, un personaje que da el contrapunto, tantos matices que nos presenta Yukio de sí mismo, tan pocos de ella, tan pocos del resto.
Un autor joven que transmite de forma sorprendente esa etapa de la vida con tantas incógnitas e incongruencias que tanto influye en la etapa adulta de cada uno, más aún cuando no sigues los cánones establecidos.
Un libro difícil de leer para mí, en muchas ocasiones estuve a punto de dejar esta historia entre las pendientes de leer. Sin embargo, continué y finalmente lo disfruté, aunque no tanto como otros libros de autores japoneses. No descarto darle otra oportunidad más adelante, más aún cuanto que fue tan prolífico. Quizás algún día llegue a pensar como Yasunari Kawabata, ganador del Nobel de Literatura, que dijo: “Un genio literario como el suyo lo produce la humanidad sólo cada dos o tres siglos. Tiene un don casi milagroso para las palabras”.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Al envejecer, los hombres lloran - Jean Luc Seigle



Premio RTL-Lire de los lectores y libreros franceses que llega al club de lectura Escuela de Mandarines. ¡Qué fantástico descubrimiento! Un autor del que poco se conoce en España, posiblemente esta sea la única de sus obras que está traducida al castellano. Y es curioso la poca información que sobre el mismo hay en el propio libro: Esto es lo que aparece en la solapa Jean-Luc Seigle. Es novelista, dramaturgo y guionista. Al envejecer, los hombres lloran es su tercera novela, después de La nuit dépeuplée (2000) y Le sacre de l’enfant mort (2007).

Una historia que transcurre en un solo día, el día que llega el primer televisor a este pueblo de unos setenta habitantes. Comienza al amanecer con Albert todavía en la cama y Albert será el protagonista indiscutible de esta novela. Una novela que nos muestra el final de una forma de vivir. Ambientada a principios de los años 60, con la Segunda Guerra Mundial todavía muy cerca, cerca incluso la Gran Guerra.
Albert que rememora como todo, lo que para él constituye la existencia, está derrumbándose. Suzanne que prefiere la comida que puede comprar a la que él produce para el hogar, que inmortaliza en una fotografía los momentos de modernidad. Un hijo en Argelia y otro hijo, Gilles, tan diferente a todos. Gilles, de 10 años, lector incansable y, sin embargo, con problemas de ortografía, con un futuro tan desconocido para Albert, que no debería pasar por la ciudad Michelin, y que no sabe como gestionar. Una hermana huérfana de padre con la que algunos roles familiares no son los tradicionales y una madre, perdida en su memoria, a la que hay que cuidar y que sigue marcando los tiempos en esta familia, la de Albert. Albert tan enraizado en la tierra que cultivaron sus antepasados, que él aró, donde están todas las historias de la familia, historias que mantienen las raíces y que su hijo Gilles perderá, perderá la parte material, pero, lo que le duele a Albert es esa parte intangible de las raíces que desaparecerá. Y duele también el no poder hablar, el que nadie pregunte, el silencio de aquellos años que pasó en la guerra, aquellos años que pasó prisionero y aquel proyecto en el que participó: la defensa de la Línea Maginot. Un gran proyecto que fracasó desde un despacho. ¿Las mentiras, el olvido de la Historia con mayúsculas?
Una historia narrada desde la resignación, desde el dolor y sin embargo desde la calma de aquel día en el que Albert se levantó con lágrimas en los ojos. Desde una soledad y una dureza que va de la mano de la tierra y que podríamos pensar que ha quedado atrás. La profundidad de un personaje central, la casualidad de los que están a su lado y, sin embargo, tan importantes en la historia de Albert, en la de un tiempo ya pasado que se repite tan a menudo con otras caras.
La novela como reivindicación de la Historia, como reivindicación de la Literatura que lleva a próximas lecturas: ‘Eugénie Grandet’ de Balzac  con sus sinuosos textos y una relectura necesaria para alcanzar tantos detalles.

Gilles comprendió entonces que cada novela que leyera lo ayudaría a entender la vida, a sí mismo, a los suyos, a los demás, el mundo, el pasado y el presente, una experiencia similar a la de la piel; y cada acontecimiento de su vida le permitiría, asimismo, iluminar cada una de sus lecturas.