domingo, 2 de diciembre de 2018

Un hombre en la oscuridad – Paul Auster


“El mejor Auster”, eso es lo que pensé leyendo las últimas páginas de esta novela de Auster, una de la que no había oído hablar hasta que llegó al club Escuela de mandarines.
¡Y cómo la he disfrutado! Reconozco que Auster me gusta mucho. Disfruto leyéndolo de vez en cuando. No puedo decir que sean sus historias las que me enganchan. Me gusta como “la casualidad” está presente en ellas, como es tan sencillo que suceda una cosa distinta. Y aquí, en Un hombre en la oscuridad…, en un libro con una imagen de portada poco afortunada:

No hay una sola realidad, cabo. Existen múltiples realidades. No hay un único mundo. Sino muchos mundos, y todos discurren en paralelo, mundos y antimundos, mundos y sombras de mundos, y cada uno de ellos lo sueña, lo imagina o lo escribe, alguien en otro mundo. Cada mundo es la creación mental de un individuo.

Me ha traído a la memoria uno de los libros que leí de adolescente, uno que me descubrió el infinito, un mundo de infinitos mundos, mundos que pueden diferenciarse en apenas un detalle, mundos donde todo es distinto. Un libro del que no recuerdo su nombre, aunque sí la estantería donde se ubicaba en la biblioteca.
Y Auster nos trae esa realidad que es la imaginación, ¿qué es real? ¿qué no lo es? Historias de un mundo que puede cambiar en un momento. Historias que escuchamos, vemos o leemos cada día. Tantas historias dentro de una historia. Y el final, las últimas páginas del libro, quizás es con lo que más he disfrutado, esa historia donde quizás estaba menos presente la imaginación, ¿o solo es lo que pensamos? Y esa otra, una nueva guerra civil ¿solo ficción?

Los libros obligan a dar algo a cambio, a utilizar la inteligencia y la imaginación, mientras que una película puede verse- e incluso disfrutarse – en un estado de irreflexiva pasividad.

August Brill, recuperándose de un accidente de coche, nos contará ¿reinventará? su propia vida y no solo la suya. Owen Brick despierta en el fondo de un foso de paredes muy lisas que no puede escalar. Un juego que acaba bruscamente, como si a alguien, ante una llamada, quiera finalizar lo que estaba haciendo.
 
Otros libros del autor en el blog:

domingo, 18 de noviembre de 2018

Autorretrato sin mí - Fernando Aramburu


Vuelvo a Aramburu y con una delicia de lectura. No sé que tiene de real, que tiene de ficción. Hace poco escuché a otro autor que comentaba que cuando escribía ficción lo hacía en primera persona y cuando escribía sobre él lo hacía en tercera persona. 

Aramburu nos cuenta sobre su infancia, sobre su ahora, sobre los que tiene cerca, sobre los que ya no están, sobre lo que solo parece trivial, sobre lo que no lo es ni lo parece.  
Y nos lo cuenta en capítulos muy cortos, capítulos de una gran intensidad emotiva. Nos habla también del oficio de escritor más bien de su relación con las palabras, con los libros, de su amor por ellos. Relación que empezó pronto, relación que nos lleva a todos a disfrutar.

Otros trabajan el oro, la madera, la harina. Yo me afané con las comunes palabras del idioma castellano.

Es difícil transmitir aquí el contenido de esta obra, solo puedo decir que se convertirá en uno de los libros que alojo en mi mesita de forma permanente. Es uno de esos libros que disfrutas, incluso más, volviendo a releer sus páginas.
Los temas tratados son muy variados, a veces aparentemente sin orden, en otras… no es así como los pensamientos, los recuerdos llegan a nuestra mente. Son los suyos, sus recuerdos, su forma de contarlo, pero es tan fácil reconocer tantas situaciones que forman parte de un pasado compartido. Nos hace compartir mucho más que una historia, quizás eso es lo que ayuda a que nos sea tan especial.

Y si me pidieran que nombrara mi lugar favorito en el mundo, elegiría la modesta biblioteca que me depara serenidad dichosa.
Del mismo autor en este blog: Patria.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Años inolvidables – John Dos Passos


Un bonito regalo de una amiga, una biografía inolvidable para planchar las arrugas del alma. Un John Dos Passos con el que recorremos los primeros años un siglo XX increíble. Historia contada en primera persona que nos lleva a lugares y situaciones que pocas veces coinciden en una sola vida. Nos presenta también a muchos de los actores de la primera mitad del siglo como Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerald... París, Madrid, las guerras del siglo XX, el desierto….

Es encantador no saber nunca lo que está pasando-apunté en mi diario-. No he sido nunca más feliz en mi vida.

Y si hubo épocas en las que no sabía lo que estaba pasando, fueron más las que llevó aquello que vivía en primera persona a tantos otros gracias a sus artículos y a sus libros. Libros que, como este, también nos traen momentos muy personales.

Muchas veces he empezado a leer las cartas, pero siempre sentía como si una enorme mano me estrujara el corazón. No era capaz de seguir adelante.

Años de juventud, años inolvidables que muestran el interés en tantos sitios donde estaban ocurriendo la historia, esos años de juventud donde todo es posible, donde

El cielo estaba azul. Después de la lluvia helada y de los principios de congelación en el monte Grappa, la luz del sol resultaba maravillosa. El Vesubio fumaba un enorme cigarro habano. Anduvimos todo el día en una especie de encantamiento, con la mochila a la espalda.

También un libro de viajes, no al uso, aquel en el que acompañamos a un John Dos Passos muchos años después, rememorando aquellos años de juventud, aquellos años inolvidables, aquellos años de amistad, de formación política... los años en los que se despidió de su padre. Años donde todo ocurría de forma rápida, años de fiesta, de fiesta de los sentidos y de la memoria, memoria de una época.

…y la gran plancha fría y purpúrea del desierto ha planchado todas las arrugas de mi alma.

Aquí su nieto nos habla de estas memorias:  Años inolvidables, por John Dos Passos Coggin