domingo, 29 de octubre de 2017

La escritora – Carmen Conde



Un libro que cogí de la estantería de novedades de la biblioteca de forma casi impulsiva. Me sonaba haberlo visto por las redes, la sinopsis, leída de forma rápida, no me desagradó.
Y con él me puse un fin de semana, ¡qué lectura más adictiva! Era difícil cerrar sus páginas para hacer otra cosa. Y, curiosamente, no es un libro que recomiende especialmente, no es un libro que volvería a leer, no es un libro con el que haya disfrutado, no es un libro del que piense que sus personajes podrían ser un ejemplo. Y, sin embargo, no
podía dejar de leer esta historia exagerada. Si, podría ser éste un adjetivo adecuado.
Una novela negra, o una crítica a las novelas negras. Una novela ambientada en el mundo editorial, con autores estrambóticos y una historia delirante. Un capítulo inicial que sucede años antes de la historia que nos narrarán, un capítulo determinante que, como lectores, nos dará muchas pistas con las que poder intuir de antemano las razones de los personajes para llevarnos por esta locura de novela. Un asesinato con un modus operandi bastante llamativo y gore, muy gore, reconozco que totalmente nuevo para mí, incluso después de innumerables capítulos de CSI.
Hay partes bastante predecibles, aunque en muchas ocasiones me sorprendió. Eso sí, no sé si me sorprendió la historia en sí o la imaginación de la autora, cada capítulo un giro aún más rocambolesco, aunque también hay que decir que en cierta forma están enlazados de forma creíble, lo que yo siempre pido.
Una historia adictiva que nos muestra algunos entresijos del mundo editorial en una historia bastante angustiosa: una escritora para otros que se ve implicada en la muerte de aquellos que tiene alrededor, entre ellos la estrella del momento para la que iba a escribir su próxima novela, y un policía que, como no podía ser de otra forma, utiliza unos métodos algo singulares para llegar al fondo del asunto. Y giros de tuerca infinitos en esta rocambolesca novela de personajes con un pasado que ocultar.

domingo, 1 de octubre de 2017

La fea burguesía – Miguel Espinosa



Una crítica a la burguesía de los años del franquismo realizada con un estilo narrativo tan único que solo por ello ya merece la pena su lectura. Una crítica que puede parecer circunscrita a una época pero que sigue tan vigente, hoy y en cualquier época de nuestra historia. Los actores cambian, el argumento se asemeja mucho. Y actores concretos son los que muestra el autor para presentarnos a la clase media, como Castillejo y Cecilia, profundizando en la vida académica. Clavero y Pili, Mili y Pravia: representación y publicidad ... Y a la clase gozante, Camilo y Clotilde, describiendo con detalle el día a día de una España lejana hoy, cercana siempre, tan fácil de reconocer.

Y como no sentir que este párrafo refleja una realidad que no queda en el pasado.


En una sociedad adquisitiva, todo bien tiene precio, y nada, dignidad. Como Manuel Kant, José López llama dignidad a la condición de lo que no puede ser sustituido, y que, por tanto, carece de equivalente y precio, como la Naturaleza y el Arte. Una comunidad que tenga por fin la apropiación de objetos –afirma José López – renuncia de antemano a cuento posee dignidad; en una palabra: rebaja arbitrariamente al hombre, comenzando por no exigirle nada.


He disfrutado mucho con la prosa de Miguel Espinosa aunque reconozco que el libro ha requerido mucho tiempo para su lectura, una lectura que avanzaba lentamente en una preciosa edición recién salida de la imprenta de la editorial La Fea Burguesía, ¡qué mejor homenaje! Y un homenaje en nuestro club de lectura Escuela de Mandarines al autor que nos presta el nombre con un libro que, seguramente, requiere una segunda y tercera lectura.

Pero no tengan en cuenta mis palabras,

sobre libros, ha de valorarse la opinión de aquellas personas tan altas que no precisan escribirlos.

sábado, 16 de septiembre de 2017

El año sin verano – Carlos del Amor



Un título que nos recuerda un hecho famoso en la literatura y, precisamente, sobre el que había leído hace poco en La Estancia además de otras muchas referencias en las redes. Carlos del Amor utiliza este título tan sugestivo para trazar una historia curiosa, quizás más curiosa por la forma de contarla que por la propia historia en sí, ambientada en un Madrid cercano. La historia de un verano que me acompañó en un viaje en tren y lo hizo especial.
Carlos del Amor entrelaza ficción y realidad para contarnos los entresijos de un edificio de Madrid en verano. ¿Ficción y realidad o solo realidad? Posiblemente solo él lo sepa, precisamente ahí está lo curioso de la historia, al menos para mí, una historia contada con visos de realidad, algo que nos podría haber pasado a cualquiera, al menos el principio, pero que un escritor es capaz de sacarle un partido especial. Posiblemente una historia con elementos reales entrelazados de una forma muy amena en una ficción literaria que tan buenos ratos nos hace pasar. ¿Daría la historia de nuestros vecinos para una novela? Posiblemente sí. ¿Son estas historias las de los vecinos de Carlos del Amor? Historias que se convierten en reales en el momento en el que llegan a las páginas de esta novela. Historias que nos hacen disfrutar tanto siguiendo al autor protagonista en la creación de las mismas.
Como decía, me ha parecido muy curioso como presenciamos el germen y desarrollo de la escritura de una novela dentro de la misma novela, no sé qué parte es más interesante si este desarrollo o la historia que contará la novela propiamente dicha. Y luego están los lugares conocidos, es fácil imaginarse ese verano tórrido en Madrid y también pasear por las salas del Museo del Prado, por ejemplo. Un libro que nos trae el eterno deseo de mirar, no a través de una ventana como en aquella Ventana indiscreta de Hitchcock, sino gracias a un llavero que quedó extraviado.

El 2 de agosto dejé el coche en mi garaje habitual. Estaba desierto, jamás lo había visto así. Al llegar al portal, abrí la puerta y maldije una nueva avería en el ascensor, tan bonito y antiguo como poco práctico. Vivo en un sexto piso de un edificio de siete plantas, así que emprendí la escalada resignado. Cuando iba por el tercero, di una patada a algo,…

domingo, 3 de septiembre de 2017

El cuento de la criada – Margaret Atwood



Un regalo de una amiga lectora, un libro del que casi no había oído hablar, solo lo que ella me había contado y del que, desde entonces, he oído hablar mucho. Una distopía, angustiosa como todas, al menos para mí. Todas las que recuerdo haber leído parecen contar hechos futuros, lejanos, difíciles de ver a nuestro alrededor y, sin embargo, esos hechos están ya aquí en tantas ocasiones. 

Así nos cuenta la autora sus dudas y como se forjó la novela en una introducción muy ilustrativa.

En 1984, la premisa principal parecía-incluso a mí- más bien excesiva. ¿Iba a ser capaz de convencer a los lectores de que en Estados Unidos se había producido un golpe de estado que había transformado la democracia liberal existente hasta entonces en una dictadura teocrática que se lo tomaba todo al pie de la letra?

Y si, nos convence, al menos a mi, no es tan difícil que se llegue a producir esta situación. Quizás en algunos países es más difícil un golpe de estado “clásico”, aunque en la novela el golpe de estado es lo de menos, ni siquiera me lo había planteado de no ser por lo que nos cuenta la autora, lo llamativo es como está estructurada la sociedad y de ello tenemos algunos ejemplos reales bastante cercanos. No se podía confiar en la frase “Esto aquí no puede pasar”. En determinadas circunstancias puede pasar cualquier cosa, en cualquier lugar. Y, más aún, cuando pasa con el beneplácito de bastantes, sin darnos cuenta, incluso pensando que es por nuestro bien.
En esta sociedad que nos muestra la novela, la procreación es la protagonista. Todo está preparado para que los niños lleguen. Y curiosamente es una novela en la que solo hay adultos, aunque alguna referencia a niños hay, esto ayuda mucho a esa sensación agobiante de las novelas distópicas, una sociedad distinta en la que posiblemente a nadie nos gustaría vivir, con clases muy establecidas y en las que es imposible cambiar tu situación predeterminada. Comandantes, esposas, criadas, tías, guardianes… protección o exilio. ¿A nadie nos gustaría? Como también comenta la autora Una de mis normas consistía en no incluir en el libro ningún suceso que no hubiera ocurrido ya… y la historia ¿no está condenada a repetirse? No estamos tan lejos de lo que aquí nos cuentan, ¿a qué no estamos dispuestos por algunos deseos? Con solo cambiar la forma de llamarlo…
Una novela con un ritmo lento, fundamental para la historia que cuenta, una novela escrita en los años 80 que no ha perdido nada de su actualidad, al contrario cada vez va siendo más cercana, que deja frentes abiertos y que debería hacernos reflexionar.

sábado, 19 de agosto de 2017

Patria - Fernando Aramburu



Posiblemente sea la libro más leído este año y no he podido resistirme. Creo que todo el mundo ha oído hablar de él y sabe que nos habla de la historia reciente de España. Y precisamente en esta palabra España reside el problema para tantos y Aramburu nos lo cuenta desde esta novela que quiero pensar que es tan real.

Dos familias y nueve personajes, conocemos su vida en capítulos cortos que nos llevan de la mano al fondo de esta historia tan reciente que sigue tan presente en la vida de tantos, de tantos que la vivimos desde más cerca o desde más lejos cada día durante tanto tiempo. Y esa otra palabra.
Me ha gustado mucho el enfoque del libro, hubiera sido fácil ser morboso, lo que nos cuenta es lo desconocido para muchos, lo que quizás ayuda a conocer este sinsentido y quizás refleja lo que tantos conocen en primera persona. Cómo, el día en el que se acabó oficialmente la lucha armada, cada uno de los protagonistas ha llegado a donde está.
Es fácil encariñarse con alguno de los personajes, es fácil pensar que los conoces personalmente, tanto que escuché la lectura de uno de los capítulos por la radio y me disgusté al no reconocer la voz de Bittori ¡la había suplantado!
El Txato, “más que enterrarlo parece que lo estamos escondiendo”. Arantxa, saliendo adelante. Bittori que quiere respuesta o quizás una sola. Gorka, el más gris y, sin embargo…
Algunos detalles de esta novela me hubiera gustado que fueran distintos, entre ellos el final, otros que parecen algo forzados una vez que la dejas reposar y como historia, obviamente, me hubiera gustado que la novela fuera completamente ficción.
Una novela leída en castellano que entremezcla palabras en euskera y giros propios de la zona lo que aún la hace más creíble. Una novela con la que yo he viajado a ese pueblo de San Sebastián, he paseado por sus calles bajo la lluvia y he cogido el autobús para llegar a la ciudad.