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domingo, 14 de marzo de 2021

Confabulación – Carlos del Amor

El club Te leeré miércoles tiene este mes como protagonista a Carlos del Amor con su libro Confabulación: Una enfermedad donde son los recuerdos los que nos llevan a dudar de nosotros mismos. Andrés descubre un día que quizás aquello que recuerda no es lo que realmente pasó, que es su propio cerebro el que hace que recuerde situaciones que nunca ocurrieron. Una enfermedad que puede derivar de aquella operación que tuvo de pequeño. Una enfermedad que le lleva a cuestionarse su pasado, su presente y su futuro. Compartiremos con él etapas de la vida que llegan tras un diagnóstico, la negación, la búsqueda, la adaptación, el asumir que uno es diferente, el encontrar a otros como tú, el tomar decisiones sobre el futuro. Una historia donde acompañamos a Andrés mientras se replantea sus relaciones con los demás, con Alejandra, el amor de su vida, con su madre, con sus compañeros de profesión…, lo acompañamos mientras empieza relaciones nuevas, acompañamos a Andrés mientras pone a prueba sus recuerdos, mientras las redes sociales entran en su vida, igual que han llegado a entrar en la de casi todos, redes sociales que comparten nuestros recuerdos incluso con nosotros mismos.

Un libro que como novela nos dejó a muchos algo desilusionados, una historia que empieza muy fuerte pero que no desarrolla esas expectativas creadas. Una lectura, sin embargo, que nos lleva a reflexionar sobre la mente, sobre esos recuerdos que nunca son reflejo fiel de lo que pasó, sobre lo que ocurre cuando ni siquiera existen, o cuando son tan diferentes a aquel momento. Y, por supuesto, los recuerdos de los demás sobre nosotros que nos hacen trascender. Nuestros recuerdos de los demás que los hacen trascender.

La memoria protagonista en las historias de Carlos del Amor, como las que podemos leer en La vida a veces un libro de cuentos donde también nos habla de la memoria:  en SIN RECUERDOS ¿es la que define lo que somos? ¿qué ocurre cuando la perdemos? ¿seguimos siendo nosotros?, en EL TRASTERO, aquello que dejamos pasar y que un día, afortunadamente, vuelve a nosotros. La vida de los nuestros que siempre había sido algo supuesto. LA FOTO que nos lleva a tanto que quedó en el olvido, instantes que una cámara pudo retener, instantes que se convierten en una vida.

Del mismo autor en el blog:

·         La vida a veces.

·         El año sin verano

domingo, 27 de septiembre de 2020

La vida a veces – Carlos del Amor

Primer libro de Carlos del Amor, un libro de cuentos que nos trae su particular forma de ver el mundo, de hacer grande lo pequeño. Y con este libro iniciamos el curso del club de lectura Escuela de Mandarines. 25 historias donde se disfruta del peculiar hacer de este autor.


Inicia esta recopilación SIN IDEAS y las dificultades de un escritor ante la página en blanco, la página que habría que llenar con historias asombrosas, la vida de la que esperamos esas historias de película, la vida a veces asombrosa, siempre trascendente y, sin embargo, la vida a veces, en tan pocas ocasiones contada.

La memoria protagonista de varias de las historias que aquí nos trae Carlos del Amor, como en SIN RECUERDOS ¿es la que define lo que somos? ¿qué ocurre cuando la perdemos? ¿seguimos siendo nosotros?

Historias de una vida como en EL TRASTERO, aquello que dejamos pasar y que un día, afortunadamente, vuelve a nosotros. La vida de los nuestros que siempre había sido algo supuesto. AEROPUERTOS, esas llegadas a las que tan acostumbrados nos tiene Carlos del Amor, esas llegadas que esperamos que vuelvan a ser multitudinarias, que nos cuente tantas otras, sobre el papel o detrás de una cámara. LA FOTO que nos lleva a tanto que quedó en el olvido, instantes que una cámara pudo retener, instantes que se convierten en una vida. También la palabra protagonista frecuente, tanto como en la vida donde apenas somos conscientes del poder que tenemos con ella, de como nos condiciona el uso que le damos. MARTES, un día en la vida de los vecinos de un edificio, que hay detrás de la puerta de aquellos con los que compartimos un espacio, que ocurre en ese momento en el que te cruzas con tu vecino del 3º. Historias que quizás no sucedieron nunca, historias que quizás suceden cada día.

Y así hasta 25 relatos que no siempre nos dejarán una sonrisa en los labios, a menudo nos encogerán el corazón. La vida a veces.

Del mismo autor en el blor: El año sin verano

sábado, 16 de septiembre de 2017

El año sin verano – Carlos del Amor



Un título que nos recuerda un hecho famoso en la literatura y, precisamente, sobre el que había leído hace poco en La Estancia además de otras muchas referencias en las redes. Carlos del Amor utiliza este título tan sugestivo para trazar una historia curiosa, quizás más curiosa por la forma de contarla que por la propia historia en sí, ambientada en un Madrid cercano. La historia de un verano que me acompañó en un viaje en tren y lo hizo especial.
Carlos del Amor entrelaza ficción y realidad para contarnos los entresijos de un edificio de Madrid en verano. ¿Ficción y realidad o solo realidad? Posiblemente solo él lo sepa, precisamente ahí está lo curioso de la historia, al menos para mí, una historia contada con visos de realidad, algo que nos podría haber pasado a cualquiera, al menos el principio, pero que un escritor es capaz de sacarle un partido especial. Posiblemente una historia con elementos reales entrelazados de una forma muy amena en una ficción literaria que tan buenos ratos nos hace pasar. ¿Daría la historia de nuestros vecinos para una novela? Posiblemente sí. ¿Son estas historias las de los vecinos de Carlos del Amor? Historias que se convierten en reales en el momento en el que llegan a las páginas de esta novela. Historias que nos hacen disfrutar tanto siguiendo al autor protagonista en la creación de las mismas.
Como decía, me ha parecido muy curioso como presenciamos el germen y desarrollo de la escritura de una novela dentro de la misma novela, no sé qué parte es más interesante si este desarrollo o la historia que contará la novela propiamente dicha. Y luego están los lugares conocidos, es fácil imaginarse ese verano tórrido en Madrid y también pasear por las salas del Museo del Prado, por ejemplo. Un libro que nos trae el eterno deseo de mirar, no a través de una ventana como en aquella Ventana indiscreta de Hitchcock, sino gracias a un llavero que quedó extraviado.

El 2 de agosto dejé el coche en mi garaje habitual. Estaba desierto, jamás lo había visto así. Al llegar al portal, abrí la puerta y maldije una nueva avería en el ascensor, tan bonito y antiguo como poco práctico. Vivo en un sexto piso de un edificio de siete plantas, así que emprendí la escalada resignado. Cuando iba por el tercero, di una patada a algo,…