La recomendación de una amiga me lleva a la literatura japonesa, un lugar que me encanta visitar. Además, es esta una historia curiosa, efectivamente: Hay investigación, pero no crimen. Investigadores gastronómicos, así se anuncian en la famosa revista culinaria Ryori-Shunju, un anuncio que no incluye dirección, ni ninguna otra referencia que ayude a localizar este negocio, sin embargo, los clientes llegan a esta peculiar taberna y agencia.
Taberna Kamogawa, agencia de investigadores gastronómicos
Doce capítulos con una estructura que se repite: un primer capítulo donde se presenta al cliente, su historia, el plato que busca y donde podemos disfrutar de una estupenda comida en la taberna Kamogawa. Un segundo capítulo donde descubrimos si la investigación ha sido satisfactoria, donde el cliente encuentra información de su pasado, a menudo que ni conocía. Platos que traen recuerdos de un pasado, desaparecido posiblemente, vinculado a personas que ya no están, vinculando a un tiempo que recordamos con cariño.
En el primer caso, la investigación lleva a un nabeyaki-udon. un guiso caliente de fideos udon. El que lo busca es un antiguo colega de nuestro protagonista que quiere tener la receta del plato que elaboraba su esposa fallecida. ahora que va a iniciar una nueva vida.
Un estofado de ternera. un plato que ni la propia clienta está segura de que ese sea el del recuerdo que tiene.
Un sushi de caballa que el primer ministro busca como el sabor de su infancia, un ocupado personaje público que es capaz de encontrar el tiempo para visitar la taberna.
El tonkatsu de otra de las clientas, un cerdo empanado que su exmarido preparaba en el restaurante que abrió tras la separación.
Los espaguetis napolitan de una niña que hizo un viaje iniciático con su abuelo.
El nikujaga del nuevo dueño de la revista que anuncia la taberna en sus páginas. Un prepotente hombre de negocios al que se le desmorona todo que aquello que creía recordar de su infancia. Una infancia que no consideraba feliz, pero que contará en una entrevista para una importante revista.
Un libro que hará las delicias de aquellos que os gusta la comida japonesa, un libro con el que podemos disfrutar cualquiera de los que nos gusta leer. Nagare, el investigador que es capaz de descubrir tu historia, la que ni tu mismo conoces y su hija Koishi, con la que no he conseguido simpatizar. Y, por supuesto, Hirune, el gato de la familia que siempre está durmiendo, aunque no cuando aparece en las páginas de este libro.

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