Un libro que he leído en preventa, muy adecuado para estos días de calor. Precisamente ambientado en un lugar donde también alcanzaban fácilmente los 40 grados, pero bajo cero. Una novela negra ambientada en la profundidad de Rusia, una mina, un cadáver, alguno más antes de que lleguemos a Norilsk, otros a lo largo de la historia, una comisaría, una ciudad que puede desaparecer. Irina Galieva y Alexéi Kuzlov son los protagonistas y los encargados de esclarecer la muerte en la mina Rosomakhskaya que será solo la punta del iceberg. Tundra, frío y mortecinos fluorescentes en condiciones extremas que nos dibujan un escenario claustrofóbico que no nos dejará durante toda la novela. La coronel de policía Svetlana Podskainaïa, jefa del departamento del MVD es otra de las protagonistas, desde su despacho tendrá que lidiar con los trabajadores de esta comisaría y algún protagonista llegado del Mediterráneo: Ulises Cánovas, ninguno de ellos se atiene fácilmente a las normas. MVD, FSB, distintas siglas, distintas corporaciones, alguna heredera de la temida KGB, que tienen que trabajar unidas. Una trama actualizada a una realidad industrial que cuesta no relacionar con historias de la guerra fría protagonistas de la infancia de una generación. Las condiciones extremas de esta ciudad real constituyen el escenario perfecto para una ficción trepidante con un rico vocabulario rescatado del frío.
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jueves, 23 de julio de 2026
domingo, 24 de mayo de 2020
57 segundos – Virginia Gil Rodríguez
57 segundos llega a mi gracias a un sorteo de Laky
en Libros
que hay que leer. Gracias a Virginia
Gil Rodríguez que publica nuevo libro, es el primero que leo de esta autora,
aunque sí que la conocía por las redes.
57 segundos es la historia de
Nur, una adolescente cuyos padres se dedican a la política. Unos padres con un
muy distinto perfil, una madre de éxito, que busca el éxito y una madre que tiene
decidido todos los aspectos formales de la vida de Nur, decisiones en las que
no participa Nur, una madre que apenas está y que cuando está ¿Podrías ponerte recta, por favor?
Un padre que sí que está pero que
tiene un proyecto: Un ascensor, un ascensor condicionado por las cifras, los 57
segundos de trayecto para unir la parte la parte alta de la ciudad sin necesidad
de subir multitud de escalones. El número de trayectos que realiza cada día el
ascensor….
Nur, una adolescente fuera de
lugar, como cualquier adolescente que se precie, una adolescente que mantiene
una amiga invisible Mat, que mantiene un par de amigas que envídian tener una
madre como la suya. Una adolescente que encuentra un amigo en el señor Lift,
alguien también diferente, alguien que ESTÁ, alguien que viaja en ese ascensor,
alguien que ayuda a Nur a descubrirse a sí misma, a no estar condicionada por
lo que digan los demás.
La adolescencia, la política, los
convencionalismos sociales…Y la poesía, la poesía siempre presente en la vida
de Nur, la poesía siempre presente en las páginas de este libro.
No sé cuántas almas tengo, de Fernando PessoaA cada instante cambié.Continuamente me extraño.Nunca me vi ni me hallé.De tanto ser solo tengo el alma. (…)
domingo, 15 de enero de 2017
Cartas a una extraña – Mercedes Pinto Maldonado
De Mercedes había leído La
última vuelta del scaife, un libro que me encantó, comentaba por
aquel entonces que es un libro que deja huella, de aquellos en los que después de
terminar su lectura los personajes siguieron conmigo durante muchos días,
todavía me acuerdo de ellos en ocasiones. Después leí El escritor desahuciado, una novela por entregas con las que la
autora nos obsequiaba cada domingo, y cuando dejó de llegar también la eché de
menos.
Y en las estanterías de casa me esperaba Cartas a una extraña desde hace unos
meses. Tenía muchas ganas de volver con las historias de Mercedes.
Enseguida me hice amiga de Berta, una chef
londinense cuya madre acaba de morir y tiene que volver a Madrid, a su tierra,
al lugar del que se fue hace 15 años y al que no había regresado, desde
entonces. Historias del pasado que regresan, un pasado difícil que creía
enterrado en lo más profundo de la memoria. Primeros capítulos que se viven con
cierta angustia, la propia angustia de Berta cuando se remueve su pasado y van
surgiendo tantos interrogantes.
En la revisión de ese pasado, reflejado en
los rincones de la casa familiar, llega a un cajón, un cajón lleno de cartas sin
abrir que traerán nuevas incógnitas a ese pasado que quería olvidar, a un
pasado desconocido que quizás cambie toda su vida.
No puedo resistirme al mundo que se adivina
a través de cualquier carta, así que cualquier novela que las tenga entre sus
protagonistas tiene muchos puntos ganados conmigo. Y esta no iba a ser menos.
Sin embargo, como a mitad de la novela van
surgiendo personajes, historias paralelas, acción… que hacen que la novela ya
no parezca verosímil. Seguí leyendo pensando que habría algo después que
hiciera que toda la historia encajara, me ha ocurrido en alguna que otra ocasión.
Información que no tenemos como lector y que tampoco tiene la protagonista,
pero que ahí está. Información que aparecerá en las páginas de la novela en el
momento oportuno. En este caso, ¿dónde mejor que en una carta? En esa última
carta que tanto se hace esperar, por ejemplo.
Yo he leído la historia en papel, sé que la
novela tiene una edición con algunos cambios sobre la historia, pero no sé si
es la mía y quizás esos detalles que yo echo de menos en la historia ya estén
ahí.
Una bonita historia de intriga, con la que
he disfrutado durante muchas de sus páginas, pero que no puedo decir que sea
una historia redonda, al menos para mí.
De la misma autora en este blog:
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