El club Te leeré miércoles nos trae a la literatura como herramienta de supervivencia, literatura que nos ayuda a conocer un país, los años de guerra entre Iraq e Irán, un cambio político que obliga a tantos a vivir con miedo, a todas a vivir bajo el chador negro. Es la literatura la gran protagonista de este libro, autores extranjeros que pueden llegar a ser el enemigo, autores, que nos ayudan a conocernos mejor. Cada época que nos cuenta Azar Nafisi sobre su vida está protagonizada por una obra: Lolita, aunque no solo, cuando no pudo dar clases en la Universidad, pero llevó a sus alumnas a su casa, Gatsby, como amenaza en aquellos inicios de la guerra. James, cuando cedió a la docencia a pesar de tener que cubrirse el cabello con un velo. Austen, en aquel seminario de posgrado.
El libro, en sus más de 400 páginas, relata episodios de los años 80-90 en Irán, de la vuelta de la autora a su país del que salió con 13 años. Volver a un país que ya no existe, un país que tampoco es ya el suyo. Un país que vuelve a recordar desde aquel otro que la ha acogido. Literatura inglesa en un país donde Estados Unidos es el enemigo. Libros que ya no son fáciles de encontrar. Dificultades, sobre todo para las mujeres, pero no solo, para una vida que puedas elegir, para cualquier vida, donde poder contar que una ha sido condenada a 5 años de prisión es una suerte. Y las clases de literatura como normalidad, como escapatoria,
No sé por qué las personas que están mejor siempre creen que las menos afortunadas no quieren tener los mejor, que no quieren escuchar buena música, comer buena comida o leer a Henry James.
Literatura como terapia, como terapia de la autora al escribir, terapia en un club de lectura clandestino, terapia en las clases de la Universidad que difícilmente sobreviven a un régimen totalitario. La literatura para recordar para poder dejar volar a los fantasmas del pasado.
Si volví a concentrarme en los libros fue porque no conocía ningún otro refugio; ellos constituían un refugio que yo necesitaba para sobrevivir, para proteger algún aspecto de mi vida, que ahora se encontraba en constante retirada.
