Vuelve Tristante al club de lectura Alumni, donde, de nuevo, tuvimos el privilegio de contar con el propio autor para hablar de la novela. Un lujo, como siempre, facilitado por Consuelo y Mª José.
Nos vamos a Flandes, al siglo XVI, pero no sin antes pasar por Madrid, por conocer la corte de Felipe II, por vivir junto al heredero don Carlos. Recorremos la Universidad de Alcalá, un baño de historia, sin dejar de lado la intriga, que comienza con capítulos donde se alternan los protagonistas: Miguel o Luis, como lo conoceremos después, “El Monstruo”, seremos espectadores en primera línea de sus actos, de atroces asesinatos, actos que comienzan en Cádiz, de donde es originario, pero que no quedarán ahí. Y. sobre todo, Alonso, un chico universitario enamorado que acaba en Galeras sin saber porqué. La historia transcurre finalmente en Flandes, acompañamos a los Tercios, la mejor infantería del momento, Tristante no escatimará detalles y seremos partícipes del reclutamiento, del largo viaje, de la estancia a las afueras de Lier, donde transcurre el grueso de la novela, de los detalles de las cuestiones logísticas. Es aquí donde Alonso comienza a coger protagonismo y nos lo encontramos como auditor, una figura relacionada con las leyes, con cierto carácter de investigador. Nos encontramos a una persona distinta a aquel universitario, una persona sensata, con grandes dotes de observación y deducción. Muchos pensarán incluso en la magia. Apenas han pasado unas semanas del saqueo de Amberes, el ambiente está caldeado a pesar del frío. Pero, poco a poco se va desentrañando la trama, con sorpresas y casualidades que ayudan a conocer el pasado, no solo el de Alonso, el que cuenta con un ayudante de la zona con orígenes españoles. Un joven que se inicia en la vida militar, que tendrá un aprendizaje inmejorable.
Novela galardonada con el VI Premio Novela Policía Nacional. Una novela negra ambientada en el siglo XVI que nos lleva a una época de esplendor del imperio español con las dificultades para mantenerlo.
También de Jerónimo Tristante en este blog:

Qué interesante!
ResponderEliminarMuchas gracias.
EliminarDel autor sólo he leído, hace ya bastantes años, El misterio de la casa Aranda que creo que es el primero de su serie de Víctor Ros. Luego nunca me he animado a leer más y no es que no me gustara. Cualquier día retomo al autor con ésta que traes hoy o con otra cualquiera. Me atrae 1969 por la época. Voy a leer tu reseña.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues veo que ya la había leído y comentado. En cuanto empecé a leer me sonaba mucho. Otro abrazo.
EliminarCon El misterio de la casa Aranda empecé yo también. Además me enganché a la serie. Después ya no había leído nada de él hasta que lo propusieron para el club de lectura, en 2 ocasiones este curso. 1969 me gustó porque era capaz de reconocer la época, aunque yo nací más tarde (es el año en el que nació el autor), también me gustó por el final, ficción, pero se asemeja bastante a algo que llevo un tiempo pensando, no necesariamente en serio, pero no lo descarto. En esta ocasión me ha gustado conocer un poco la historia de los tercios de Flandes, no fui capaz de leerme la serie de Alatriste. Un abrazo.
Eliminar¡Me lo tengo que leer! ¡Gracias por compartirlo!
ResponderEliminarEspero que te guste. Un abrazo.
EliminarMe suena haber leído algo de Víctor Ros, después de ver la serie que retransmitiendo hace años. Esta tiene muy buena pinta.
ResponderEliminarMontón de lectura inalcanzable+1 😅.
Gracias, Ana. Abrazo grande.
Me alegra de que sigas sumando ;) Besos.
EliminarHe leído algún libro de Tristante. Recuerdo uno sobre el manido tema de los templarios (no me dejó huella) y toda la serie de Víctor Ros (también he visto la excelente serie de televisión). Es un narrador más que notable y, además, un combativo profesor.
ResponderEliminarNo conocía este libro. Me gusta. Lo leeré. Gracias.
Si, creo que compatibilizar la escritura con la enseñanza le permite tener una visión amplia que mejora la calidad de los personajes. Es una literatura que engancha, te hace pasar un buen rato de lectura. Un abrazo.
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