Una lectura que llega tras la visita a una exposición del Reina Sofía, una lectura que llega tras un fin de semana intensivo gracias a Entelequia cultura sobre las mujeres que formaron parte de aquel Lyceum Club Femenino que inicia su andadura en 1926. Maruja Mallo es la protagonista de esta novela que nos muestra la vida de una artista.
Mis manos no obedecen. Caen desplomadas junto a mi cuerpo, rígidas y mudas. Fueron alas que en giros de vértigo sobrevolaban el papel, los lienzos y la piedra apresándolo todo hasta convertirlo en arte. Fueron pájaro y arte. Luz y alegría. ¡Crearon belleza!
En las primeras páginas nos encontramos a una Maruja Mallo en los últimos días de su vida, sus manos no obedecen, pero su memoria viaja, viaja por esa vida que formó parte de aquel grupo de mujeres que formaron el Lyceum club femenino en 1926, esa vida que formó parte de aquella generación de jóvenes artistas que la Guerra Civil “atropelló”. De una generación de artistas que tuvo que exiliarse, de una generación que durante tantos años no pudo volver a esa España en blanco y negro.
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Residencia de Estudiantes, ayudan a Ana María Gómez González a convertirse en Maruja Mallo. Sus páginas nos llevan por los recuerdos de esta mujer que compartió con Concha Méndez, Margarita Manso, García Lorca, Alberti, Dalí, María Zambrano y tantos otros, aquellos años 20, aquellos primeros años 30, aquel exilio en ese siglo XX donde el surrealismo aparece, artista de la generación del 27. Vemos como sus verbenas llenas de colorido y magia dejan lugar a esqueletos y desolación, como reflejan una realidad social más tarde, como sus cabezas y máscaras desafían la realidad. Una novela que muestra la biografía de esta artista, la biografía de tantos protagonistas de un siglo XX que cambia la forma de ver el mundo.

Ana, para, que no puedo tener más libros pendientes 🤦🏻♀️, ja ja ja.
ResponderEliminarMuchas gracias. Un abrazo grande.
Jaja, este no es culpa mía, tienes tú mucho que ver.
EliminarUn abrazo, te gustará.
Interesante. Y, qué casualidad, que recién me he leído un par de tebeos (o cómics, como gustéis) sobre ese grupo de mujeres, LAS SINSOMBRERO. Y por si alguien no lo sabía y quiere disfrutarla al completo, la ilustración de la portada es parte del cuadro de la misma Maruja Mallo, La verbena.
ResponderEliminarSaludicos, Anita.
Fran, me alegra de que hayamos coincidido. Tendré que buscar esos tebeos y comentarlo en persona. Un abrazo fuerte.
EliminarVi hace unos meses una magnífica exposición de la autora en el Centro Botín de Santander. Pero lo que más me gustó fue una entrevista que se proyectaba en una sala próxima, de una hora de duración. Era una entrevista a Maruja Mallo de 1981 y se la hacía Paloma Chamorro. No sé si la conoces. Está en RTVE. Se ve un poco viejuna por la estética propias de la televisión de aquellos años, pero lo que cuenta la pintora me atrapó.
ResponderEliminarUn beso.
Debe ser la misma exposición que yo vi en el Reina Sofía. Fantástica, efectivamente. La entrevisra que comentas también estaba en esta exposición, pero no pude escucharla, la buscaré. Gracias por recordármelo.
EliminarDisfruté con la exposición, he disfrutado con la novela. El complemento perfecto.
Un abrazo grande.