1969, el año en el que el hombre llegó a la luna, llega al club de lectura Alumni, donde tuvimos el privilegio de contar con el propio autor para hablar de la novela.
En la Nochebuena de 1968 una mujer cae desde la torre de la catedral de Murcia. Julio Alsina está de guardia en la comisaría, un policía fracasado que pasa el tiempo bebiendo Licor 43, un policía que ha fracasado en su vida personal, que ha fracasado en su vida profesional, un policía que hace todas las guardias que nadie quiere. Y, sin embargo, un policía que no se queda con esa primera impresión que daría por cerrado el caso: el suicidio de una prostituta en una noche donde la familia es tan importante.
Y es Julio Alsina el que nos lleva de la mano por aquella Murcia de 1969 en la que todavía se vive en una dictadura, donde la televisión empieza a llegar a cada hogar, donde cada vez son más los que pueden permitirse un pequeño utilitario, donde es habitual que tantos vivan en una pensión.
Julio Alsina, madrileño que ha acabado en provincias, que empezará a atar cabos, que se preguntará por el trabajo de esta prostituta, que se preguntará por las desapariciones en ese apartado lugar conocido como la Tercia donde tan difícil es quedarse y donde, sin embargo, se celebran fiestas de lujo. Ese lugar donde se habrá una rogativa por los desaparecidos, donde los “ángeles blancos”… Julio Alsina, que nos llevará por aquella Murcia de finales de los 60. Julio que tendrá en Rosa Gil, su vecina de la Sección Femenina de Falange, a alguien con quien compartir sus descubrimientos, a alguien que le ayude a hacer las preguntas correctas, a alguien que puede abrir alguna de las puertas necesarias para su investigación, esa investigación en la que nadie está interesado y que le han dicho claramente que tiene que abandonar. Y Joaquín, ese amigo que le da la oportunidad de un nuevo trabajo fuera de la policía, un trabajo que le permite dedicar tiempo a la investigación, ese amigo que tiene una doble vida, ese amigo que vive en primera persona el riesgo de ser distinto.
Una novela que nos llevará no solo a conocer la ciudad en la época del final del franquismo, sino también la sierra que la rodea con esos paisajes tan característicos. Una novela que nos pone sobre la mesa lo importante que es tener un objetivo en la vida, una novela con la que he disfrutado doblemente y que tiene un sorprendente final con un hecho histórico como protagonista.

Me divertí mucho con ella. Gracias por recordármela.
ResponderEliminarUn placer. ;) Fue una de mis lecturas de las Navidades. Pasé buenos ratos con ella yo también. Un abrazo.
EliminarNo me das tregua, ja ja ja. Al montón de pendientes, porque tiene pinta de ir a encantarme. Un abrazo grande, Ana.
ResponderEliminarNo sé si nos dará tiempo de ponernos al día comentándolas todas. ;). Un abrazo. Graaaacias.
EliminarDe Jerónimo Tristante sólo he leído El misterio de la casa Aranda, de la serie de Víctor Ros ambientada en el siglo XIX. No sé por qué no seguí con la serie porque me gustó el libro. Este que traes hoy lo tengo en mi lista de pendientes. A ver si me animo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Si, "El misterio de la casa Aranda" fue el primero que yo leí de él, pero apenas recuerdo nada, solo que me gustó. Luego llegó la serie y vi casi todos los capítulos. En este nos trasladamos más cerca en el tiempo, a finales de los años 60, como indica su título. Una historia curiosa ambientada en el año en el que el hombre llegó a la Luna. Curiosa también la forma de poner sobre la mesa que un objetivo en la vida hacer "resucitar" a aquel que ya solo dejaba pasar los días. Un abrazo.
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