Maggie Smith traslada sus pensamientos, sus sentimientos sobre su proceso de divorcio a esta novela de capítulos cortos, muy cortos. En cierta forma a modo de diario, con la dispersión propia de los pensamientos que llegan a la cabeza, no con el orden que queremos dar a las historias contadas. También reflexiona sobre su propio matrimonio, su relación de pareja, la relación de ambos con sus hijos, la relación de cada uno con los niños, el trabajo, las elecciones que hay que realizar. En un momento de crisis, de duelo, ante el fin de un proyecto común, Maggie Smith nos habla sobre esa relación que comenzó en un taller de escritura en la universidad, relata aquellos inicios, los cambios de domicilio, las decisiones laborales, se habla a si misma, para, no hay más remedio, analiza, recuerda, asume, relaciona. Y, sin embargo, no puede parar, hay un mundo nuevo por delante. Todo iba bien, hasta que un día Maggie descubre una postal, unas páginas en un cuaderno. ¿Qué hubiera pasado de no haberlas descubierto? Una infidelidad rompe la burbuja de felicidad en la que Maggie vive. Una burbuja resquebrajada que seguía brillando sostenida por la rutina, sostenida por un proyecto acorde con el estándar social. Maggie escribe y va sanando las heridas, las nuevas y las que no conocía que tenía. Escribe, sigue escribiendo, en el mismo proceso de escritura reflexiona sobre su vida en común, ahora que falta una de las patas de aquella estructura, también sobre la repercusión que tendrá la publicación sobre su familia, no solo la publicación del texto, las repercusiones que tiene sobre sus hijos esta separación en la relación de cada uno de sus hijos con ella misma. Duda sobre si los está utilizando, si hace lo correcto. Duda y sigue adelante, duda y escribe, escribe y saca afuera el dolor, el nuevo y el que ya estaba ahí. Una novela donde encontrar lugares comunes tan distintos en cada relación, lugares comunes sobre los que reflexionar. Recientemente, he leído también La mujer rota de Simone de Beouvoir, que nos pone sobre la mesa una situación similar en los años 60, cambios desde entonces en la sociedad, quizás no tantos. Tan distinta la forma de contar.
domingo, 15 de febrero de 2026
domingo, 1 de febrero de 2026
1969 – Jerónimo Tristante
1969, el año en el que el hombre llegó a la luna, llega al club de lectura Alumni, donde tuvimos el privilegio de contar con el propio autor para hablar de la novela.
En la Nochebuena de 1968 una mujer cae desde la torre de la catedral de Murcia. Julio Alsina está de guardia en la comisaría, un policía fracasado que pasa el tiempo bebiendo Licor 43, un policía que ha fracasado en su vida personal, que ha fracasado en su vida profesional, un policía que hace todas las guardias que nadie quiere. Y, sin embargo, un policía que no se queda con esa primera impresión que daría por cerrado el caso: el suicidio de una prostituta en una noche donde la familia es tan importante.
Y es Julio Alsina el que nos lleva de la mano por aquella Murcia de 1969 en la que todavía se vive en una dictadura, donde la televisión empieza a llegar a cada hogar, donde cada vez son más los que pueden permitirse un pequeño utilitario, donde es habitual que tantos vivan en una pensión.
Julio Alsina, madrileño que ha acabado en provincias, que empezará a atar cabos, que se preguntará por el trabajo de esta prostituta, que se preguntará por las desapariciones en ese apartado lugar conocido como la Tercia donde tan difícil es quedarse y donde, sin embargo, se celebran fiestas de lujo. Ese lugar donde se habrá una rogativa por los desaparecidos, donde los “ángeles blancos”… Julio Alsina, que nos llevará por aquella Murcia de finales de los 60. Julio que tendrá en Rosa Gil, su vecina de la Sección Femenina de Falange, a alguien con quien compartir sus descubrimientos, a alguien que le ayude a hacer las preguntas correctas, a alguien que puede abrir alguna de las puertas necesarias para su investigación, esa investigación en la que nadie está interesado y que le han dicho claramente que tiene que abandonar. Y Joaquín, ese amigo que le da la oportunidad de un nuevo trabajo fuera de la policía, un trabajo que le permite dedicar tiempo a la investigación, ese amigo que tiene una doble vida, ese amigo que vive en primera persona el riesgo de ser distinto.
Una novela que nos llevará no solo a conocer la ciudad en la época del final del franquismo, sino también la sierra que la rodea con esos paisajes tan característicos. Una novela que nos pone sobre la mesa lo importante que es tener un objetivo en la vida, una novela con la que he disfrutado doblemente y que tiene un sorprendente final con un hecho histórico como protagonista.

