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domingo, 26 de abril de 2020

La maestra de títeres – Carmen Posadas



La maestra de títeres llegó a mí en una jornada literaria con Carmen Posadas, una tarde deliciosa en la que escuchar a esta autora fue todo un lujo. Una tarde de diálogo para hablar del amor por la lectura, del amor por la escritura, de las vivencias que la llevaron a publicar este y otros tantos libros.

La maestra de títeres nos lleva al Madrid de los años 50, al Madrid de la calle Serrano, al Madrid de las revistas del corazón. Un Madrid al que llega Ina desde Bolivia, un Madrid donde todas las convecciones sociales son nuevas para ella y tendrá que aparentar su integración en esta sociedad que la acoge. La protagonista es Ina, pero también es Beatriz, su hija, esa hija que llegará años después, esa hija cuya vida tendrá tantos paralelismos y a la vez será tan distinta. Iremos paseando por las calles del Madrid de los años 50, pero también por el de aquellos años 70 donde todo estaba cambiando, historias que van tejiendo un presente al que también asistiremos. Beatriz con una vida conocida por todos, con una vida que que sorprendería a tantos. Que sorprendería a sus cuatro maridos, que sorprendería a sus 4 hijas.

Una radiografía de esta clase social de una época que nos recuerda historias familiares, historias muchas veces contadas, historias muchas veces ocultadas. Una época de la que tantos han pasado página y que vemos lejos ahora pero que está todavía presente en muchos. Tantos que, como Beatriz Calanda, viven el presente para que aquel pasado quede en el olvido.

Numerosos saltos temporales que dan agilidad a la novela y que nos ayudan a conocer mejor a los personajes, que nos permiten entender aquella España que conocemos en blanco y negro y que también estaba llena de color, que nos permiten conocer el color de esta de ahora sin olvidar aquel blanco y negro, que nos permiten comprobar que cambia todo, pero no cambia nada.

De la misma autora en este blog: Pequeñas infamias.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Pequeñas infamias – Carmen Posadas


Una novela que ganó el premio Planeta en 1998 y que llega al club Escuela de Mandarines.
Empezamos con la muerte de un cocinero en una cámara frigorífica. Parece que Carmen Posadas se anticipara a su tiempo tan de moda que está hoy la cocina y la novela negra.

Tenía los bigotes más rígidos que nunca; tanto que una mosca podría haber caminado por ellos igual que un convicto sobre la plancha de un barco pirata. Sólo que no hay mosca que sobreviva dentro de una cámara frigorífica a treinta grados bajo cero: y tampoco Néstor Chaffino, jefe de cocina, repostero famoso por su maestría con el chocolate fondant, el dueño de aquel bigote rubio y congelado.

Una novela que habla de cocineros y donde se adivinan recetas si que tenemos, pero una novela negra no, y no es necesario, es bueno también salir de ese mundo donde siempre hay asesinatos truculentos. Tenemos una muerte y tenemos los días y momentos previos que llevaron a la misma. Durante toda la novela trataremos de averiguar cuales son las pistas que nos identificaran al asesino, no podemos evitar hacerlo, y lo haremos conociendo a todos los protagonistas, sus relaciones inesperadas y las vidas ajenas que siempre pueden parecer más interesantes que la nuestra, incluso más fáciles, al menos hasta que conocemos todos los entresijos.
Una novela que se adivina intensa, con un eje central muy llamativo: Néstor Chaffino cocinero conocedor de múltiples secretos inconfesable tras una larga vida entre fogones. Pero tenemos también una novela que languidece hacia la mitad para llevar a un final donde quedamos con bastantes preguntas sin respuestas.
Una novela donde veremos la importancia que puede tener una conversación aparentemente intrascendente. Donde podemos ver que puede ser fácil identificar determinados detalles aunque pensemos que no estamos dando suficiente información al contar secretos inconfesables y las consecuencias que ello podría tener.
Es fácil tener prejuicios y perjuicios frente a esta escritora por su carácter mediático. Quizás muchos llegamos así a sus obras, por cualquiera de las dos caras de esta situación. Una novela de fácil y entretenida lectura pero también de fácil olvido. Yo, por ejemplo, ya la había leído con anterioridad y en esta ocasión ha sido casi como leerla de nuevas. Sin embargo, otras obras suyas como El testigo invisible me dejó mucho mejor recuerdo e imagino que ha dejado más “poso” y la recomendaría antes si te inicias con esta autora.