Maggie Smith traslada sus pensamientos, sus sentimientos sobre su proceso de divorcio a esta novela de capítulos cortos, muy cortos. En cierta forma a modo de diario, con la dispersión propia de los pensamientos que llegan a la cabeza, no con el orden que queremos dar a las historias contadas. También reflexiona sobre su propio matrimonio, su relación de pareja, la relación de ambos con sus hijos, la relación de cada uno con los niños, el trabajo, las elecciones que hay que realizar. En un momento de crisis, de duelo, ante el fin de un proyecto común, Maggie Smith nos habla sobre esa relación que comenzó en un taller de escritura en la universidad, relata aquellos inicios, los cambios de domicilio, las decisiones laborales, se habla a si misma, para, no hay más remedio, analiza, recuerda, asume, relaciona. Y, sin embargo, no puede parar, hay un mundo nuevo por delante. Todo iba bien, hasta que un día Maggie descubre una postal, unas páginas en un cuaderno. ¿Qué hubiera pasado de no haberlas descubierto? Una infidelidad rompe la burbuja de felicidad en la que Maggie vive. Una burbuja resquebrajada que seguía brillando sostenida por la rutina, sostenida por un proyecto acorde con el estándar social. Maggie escribe y va sanando las heridas, las nuevas y las que no conocía que tenía. Escribe, sigue escribiendo, en el mismo proceso de escritura reflexiona sobre su vida en común, ahora que falta una de las patas de aquella estructura, también sobre la repercusión que tendrá la publicación sobre su familia, no solo la publicación del texto, las repercusiones que tiene sobre sus hijos esta separación en la relación de cada uno de sus hijos con ella misma. Duda sobre si los está utilizando, si hace lo correcto. Duda y sigue adelante, duda y escribe, escribe y saca afuera el dolor, el nuevo y el que ya estaba ahí. Una novela donde encontrar lugares comunes tan distintos en cada relación, lugares comunes sobre los que reflexionar. Recientemente, he leído también La mujer rota de Simone de Beouvoir, que nos pone sobre la mesa una situación similar en los años 60, cambios desde entonces en la sociedad, quizás no tantos. Tan distinta la forma de contar.

La verdad, parece interesante.
ResponderEliminarSe lee fácil. Es como un diario, sin llegar a serlo.
EliminarHe leído dos libros escritos a raíz de su viudedad por Joan Didion y Joyce Carol Oates: El año del pensamiento mágico y Memorias de una viuda respectivamente. Sobre el divorcio no he leído nunca, pero me has convencido con lo que cuentas de este libro. Evidentemente la reacción ante una infidelidad y un divorcio tiene que ser muy distinta a la que produce una muerte, pero esa sensación de pérdida asemeja, hasta cierto punto, ambas cosas.
ResponderEliminarUn beso.
Una diferencia es que con el divorcio pierdes también el pasado. Además, existe una sesación de poder haber hecho las cosas de otra forma cambiando el resultado.
EliminarMe apunto los que comentas tú, tiene que ser una lectura estupenda. Un abrazo.