Este es el último libro que hemos leído en el club de lectura
Escuela de Mandarines. Generalmente prefiero la novela, pero he pasado muy
buenos momentos con él. Ha sido estupendo descubrir a este autor, al que no
relacionaba con mi infancia, con Charlie
y la fábrica de chocolate o con Hitchcock
presenta. Es cierto que muchas de
sus obras van dirigidas a un público infantil y juvenil, pero aquí tenemos una
recopilación de cuentos para adultos que mantienen en vilo al lector desde el
primer momento.
En estos relatos descubrimos la
maldad del ser humano, sus miserias, situaciones cotidianas contadas con suspense
y, al menos en mi caso, en blanco y negro, aún con el gran colorido de la
portada. Algunos de los relatos nos muestran un tipo de justicia que nos hace
sentirnos mejor, como la del estafador estafado, supongo que porque nos
identificamos con la parte perjudicada. Encontramos cuentos donde los
protagonistas realizan apuestas que llegan a ser patológicas, matrimonios donde
la mujer tropieza con la situación adecuada para desquitarse de años de
soportar situaciones que llegan a convertirse en insostenibles, historias que
nos muestran la avaricia del ser humano, protagonistas que muestran verdadera
astucia para intentar obtener un beneficio, y sobre todo, nos encontramos con
un autor que nos mantiene en tensión, con finales, generalmente muy sencillos,
pero que ponen un broche perfecto a la historia.
El título de la recopilación no
podría ser más adecuado, yo lo relaciono con los finales de las historias,
algunos por ese broche perfecto, otros porque después de un desarrollo muy
intenso esperabas un final más llamativo.
Disfrutamos de entornos de lo
más variopinto, perfectamente descritos, como comentamos en el club, desde el
mundo del vino, de los anticuarios, de la anatomía, la apicultura… y aún así,
lo más importante es la historia: 16 relatos para disfrutar que recomiendo
totalmente. Historias que muchos ya conoceréis porque se han llevado al cine y a
la pequeña pantalla.