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domingo, 18 de noviembre de 2018

Autorretrato sin mí - Fernando Aramburu


Vuelvo a Aramburu y con una delicia de lectura. No sé que tiene de real, que tiene de ficción. Hace poco escuché a otro autor que comentaba que cuando escribía ficción lo hacía en primera persona y cuando escribía sobre él lo hacía en tercera persona. 

Aramburu nos cuenta sobre su infancia, sobre su ahora, sobre los que tiene cerca, sobre los que ya no están, sobre lo que solo parece trivial, sobre lo que no lo es ni lo parece.  
Y nos lo cuenta en capítulos muy cortos, capítulos de una gran intensidad emotiva. Nos habla también del oficio de escritor más bien de su relación con las palabras, con los libros, de su amor por ellos. Relación que empezó pronto, relación que nos lleva a todos a disfrutar.

Otros trabajan el oro, la madera, la harina. Yo me afané con las comunes palabras del idioma castellano.

Es difícil transmitir aquí el contenido de esta obra, solo puedo decir que se convertirá en uno de los libros que alojo en mi mesita de forma permanente. Es uno de esos libros que disfrutas, incluso más, volviendo a releer sus páginas.
Los temas tratados son muy variados, a veces aparentemente sin orden, en otras… no es así como los pensamientos, los recuerdos llegan a nuestra mente. Son los suyos, sus recuerdos, su forma de contarlo, pero es tan fácil reconocer tantas situaciones que forman parte de un pasado compartido. Nos hace compartir mucho más que una historia, quizás eso es lo que ayuda a que nos sea tan especial.

Y si me pidieran que nombrara mi lugar favorito en el mundo, elegiría la modesta biblioteca que me depara serenidad dichosa.
Del mismo autor en este blog: Patria.

sábado, 19 de agosto de 2017

Patria - Fernando Aramburu



Posiblemente sea la libro más leído este año y no he podido resistirme. Creo que todo el mundo ha oído hablar de él y sabe que nos habla de la historia reciente de España. Y precisamente en esta palabra España reside el problema para tantos y Aramburu nos lo cuenta desde esta novela que quiero pensar que es tan real.

Dos familias y nueve personajes, conocemos su vida en capítulos cortos que nos llevan de la mano al fondo de esta historia tan reciente que sigue tan presente en la vida de tantos, de tantos que la vivimos desde más cerca o desde más lejos cada día durante tanto tiempo. Y esa otra palabra.
Me ha gustado mucho el enfoque del libro, hubiera sido fácil ser morboso, lo que nos cuenta es lo desconocido para muchos, lo que quizás ayuda a conocer este sinsentido y quizás refleja lo que tantos conocen en primera persona. Cómo, el día en el que se acabó oficialmente la lucha armada, cada uno de los protagonistas ha llegado a donde está.
Es fácil encariñarse con alguno de los personajes, es fácil pensar que los conoces personalmente, tanto que escuché la lectura de uno de los capítulos por la radio y me disgusté al no reconocer la voz de Bittori ¡la había suplantado!
El Txato, “más que enterrarlo parece que lo estamos escondiendo”. Arantxa, saliendo adelante. Bittori que quiere respuesta o quizás una sola. Gorka, el más gris y, sin embargo…
Algunos detalles de esta novela me hubiera gustado que fueran distintos, entre ellos el final, otros que parecen algo forzados una vez que la dejas reposar y como historia, obviamente, me hubiera gustado que la novela fuera completamente ficción.
Una novela leída en castellano que entremezcla palabras en euskera y giros propios de la zona lo que aún la hace más creíble. Una novela con la que yo he viajado a ese pueblo de San Sebastián, he paseado por sus calles bajo la lluvia y he cogido el autobús para llegar a la ciudad.