domingo, 6 de noviembre de 2016

El alquimista impaciente. – Lorenzo Silva



Siguiendo con la serie de los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, vuelvo a releer el alquimista impaciente, novela de la que tenía un buen recuerdo pero, como ya comenté en el Lejano país de los estanques, poco más que el título recordaba.
En esta entrega tenemos a la energía nuclear como protagonista. Lorenzo Silva suele utilizar la actualidad como escenario para sus historias. Los temas de actualidad son efímeros y las centrales nucleares no parecen estar muy de moda ahora, años después de la publicación de la novela. Nunca tan de moda para los que no vivimos cerca de ninguna central nuclear, eso no quita para que sea muy fácil identificarse con la situación que nos muestra.
La muerte insólita de un trabajador de la central nuclear es el inicio de esta historia. Una muerte en circunstancias impensables para aquellos que conocían al fallecido. Protagonistas en su vida que irán apareciendo poco a poco para presentarnos a un Trinidad Soler con muchas caras.
Una novela que nos muestra estereotipos, lo que pensamos de ellos y los prejuicios establecidos que pueden llevarnos a tomar decisiones precipitadas.
La importancia del tiempo, de la paciencia, de olvidarnos de esa inmediatez tan presente hoy en día en nuestra sociedad.
 Los árboles de verdad se mueren durante el invierno. Así consiguen el vigor y la plenitud de la primavera. El que más vive es el que menos teme morir.

Nos lleva por el caso a distinto ritmo: primeras impresiones, callejones sin salida, ideas nuevas que surgen mirando con perspectiva. Para mi le da credibilidad a la historia, aunque, eso si, sea difícil identificarnos con esa guardia civil más conocida, de ahí que me guste el contrapunto, Marchena, ese guardia civil de pueblo pequeño y Bevilacqua, guardia civil de paisano ¿Realidad y ficción?

Un apunte del autor:
Esta novela fue escrita entre junio y septiembre de 1999. La primera idea databa de al menos tres años antes, cuando se insinuó en mi mente la posibilidad de recurrir a Chamorro y a Bevilacqua para hacer una aproximación novelesca a cierta fauna de la sociedad española actual, y a ciertos impulsos más bien insensatos que en nuestra sociedad mueven a numerosas personas. Por lo demás, intenté hacer un digno relato policial, que no es tan fácil como algunos parecen querer dar a entender, y como siempre, una historia que estimulara al lector. Con el resultado en la mano, creí que podía presentarla al Premio Nadal, y así lo hice. Ganó la edición del 2000 y llegó a muchos lectores, que es lo mejor que le puede pasar a un libro. Su salida en edición de quiosco, en el otoño del 2000, fue una gran noticia para mí. Toda mi juventud lectora se nutrió de libros baratos. Por eso es un honor y una satisfacción ver una novela mía convertida en libro barato, accesible a cualquiera (o casi).
 Quien ha aprendido a no necesitar nada. Ésa es la única gente a la que un hombre como yo se siente capaz de admirar. Si es que existe.

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8 comentarios:

  1. Yo también tengo un recuerdo agradable de toda esta saga (aunque siga pendiente el último) aunque en mi caso, sólo la he leído una vez.
    Besos.

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    1. Yo había leído un par, éste y uno de los últimos, me gustaron, y decidí empezar por el principio por ir viendo la evolución de los protagonistas. Voy despacio, eso sí, me gusta intercalar con otro tipo de lecturas. Creo que es más rápido escribiendo él que yo leyéndolo. Besos.

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  2. Lo leí hace años y creo recordar que no fue de las que más me gustó de la serie
    Besos

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    1. Yo solo he leído 3 de ellos, no sabría decidirme por ninguno, me apetece seguir con los demás. Si hay otros mejores, genial, me das una alegría, porque los tengo por descubrir. Besos.

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  3. ¿Por qué tanta gente dice la saga? Es una serie, no es lo mismo.

    En mi opinión, uno de los mejores, un texto sobre el deber, la lealtad y el amor a la verdad. Con mucho conocimiento de causa (el autor fue abogado de Fenosa, según me dijo un librero, y conoce bien la zona y el tema. Aunque no es preciso leerlos en orden, creo que vale la pena porque ves a los personajes cambiar, madurar, envejecer. Una delicia, un filón.

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    1. Da tranquilidad pensar que puede haber gente que hace bien su trabajo. Es cierto que es una novela, pero ¿no se dice que la realidad supera a la ficción? No sé si he llegado a leer alguna serie completa, salvo de niña, pero, como dices es una delicia ver crecer a los personajes contigo. Aunque, ver a un personaje más joven cuando lo has conocido en algún libro posterior de la serie también tiene su encanto. Quizás por esto el encanto que yo le supongo a las precuelas, de las que estoy oyendo hablar bastante ultimamente, no de esta serie, claro.

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  4. He leído algo de Silva y aún me quedan un par con Vila y Chamorro. Me pareció interesante aquél, tanto como éste que nos reseñas. Veré si puedo encontrarlo.
    No tengo centrales nucleares cerca, pero he realizado mi Seminario de graduación sobre reactores nucleares de fisión; de ahí la curiosidad por esta historia.
    Un beso, Ana.

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    1. Entonces supongo que te gustará éste, hay un tema de fondo aunque mezclado con otro para el que la central nuclear es la excusa, posiblemente cualquier tema valdría de excusa. Yo seguiré con la serie, aunque con calma, me gusta intercalar otro tipo de libros y otros protagonistas en mis lecturas. Aún así, acabo de terminar otro con muchos puntos en común: investigación policial y guardia civil que llegó a mi por casualidad, os lo contaré en breve. Un abrazo.

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