Pierre Lemaitre vuelve al blog gracias al club Te leeré miércoles. Una lectura que me ha tenido el estómago encogido y que no podía abandonar. ¡Qué bien cuando un libro no para de llamarte hasta que llegas al final de sus páginas!
A finales de diciembre de 1999, una sorprenderte serie de sucesos trágicos sacudió Beauval, el más importante de todos, la desaparición del niño Rémi Desmedt. En esta región cubierta de bosques y habituada a un ritmo lento, la súbita desaparición del pequeño causó estupor e incluso fue considerada por muchos de los habitantes como un presagio de futuras catástrofes.
Así empieza esta novela donde el lector acompaña a Antoine, un niño de 12 años, protagonista de esta historia, conoce donde está Rémi, de 6 años, conoce que es Antoine el que, en un arrebato, golpea al pequeño. Y los hechos son importantes, pero lo es más la psicología del suceso, la de Antoine que vivirá a partir de ahora con esta espada de Damocles. Obviamente quedan en manos del autor esos detalles que le permiten recordarnos que todo pende de un hilo, que los demás también deciden sobre nuestra vida, que con 12 años hay que tomar decisiones.
Una historia donde la casualidad, igual que en la vida, juega un papel trascendental, donde que una madre no permita a su hijo jugar con videojuegos puede llegar a desencadenar una pesadilla en este pequeño pueblo francés. Una pesadilla que lo será también para Antoine, conocer algo que no conocen los demás condicionará toda su vida. Conocer que ha sido él el que ha puesto fin a la vida del pequeño, conocer el lugar donde se encuentra el cuerpo, conocer que la casualidad ha conseguido evitar que salga a la luz toda la historia.
Y la vida sigue para Antoine y la vida sigue para este pequeño pueblo francés, al menos aparentemente. Y el autor nos lleva a unos años después y de nuevo las casualidades y de nuevo las decisiones que se toman por aquello que pensamos que sucederá si…, por aquellos que queremos, las decisiones por aquel día de 1999. En definitiva, la condición humana.
Una vida, tres días…
Para él, hacerla aún más desgraciada de lo que la imaginaba era inconcebible
Y un apunte: la meteorología se le va de las manos al autor.
Del mismo autor en el blog: Rosy & John – Pierre Lemaitre


