Una novela gráfica, un comic,
para superar el duelo, el duelo por la pérdida de los compañeros, de un
concepto de vida, el duelo por aquello que tenía que haber sido y no fue.
Catherine Meurisse dibujante en Charlie Hebdo llegó tarde a trabajar aquel día
y eso le salvó la vida, la vida física. Esto es lo que nos cuenta en esta
novela gráfica,
los sentimientos después de perder a tantos amigos, a tantos compañeros,
una forma de vida todo aquello que no le permite dibujar, esa vida que perdió, ese
mar de lágrimas en el que tuvo que navegar, en el que sigue todavía. Y vemos como
el color va apareciendo, como la falta de él iniciaba esta historia, los
espacios en las viñetas, el detalle de algunas de ellas o unos pocos trazos que
son capaces de decir tanto. Catherine refleja en estas páginas el dolor, lo
difícil que es superarlo, el arte como terapia. Como la búsqueda de la belleza
fue su camino para poder seguir dibujando, seguir viviendo. Y el humor, ese
humor ácido presente aún en los momentos de dolor. Sobrevivir, a pesar de todo,
sobrevivir gracias al arte, sobrevivir al sinsentido.
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domingo, 22 de diciembre de 2019
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