Un libro cómodo, acogedor, un libro leído en una litera, un libro que, sin embargo, no me deja poso. Un libro que leí hace unas semanas y que me cuesta recordar. Una noche en la vida de Julián, una noche en la que Verónica, su mujer está a punto de llegar, una noche en la que ella se demora, una noche en la que Julián, nos cuenta las rutinas para que Daniela, la hija de 8 años de ella, se vaya a dormir, sus lecturas sobre la vida de los árboles, una noche en la que Julián escribe un libro, Julián que es profesor de Literatura, menos los domingos, los domingos, Julián se convierte en escritor. Un libro que continuará hasta que llegue Verónica, esa demora que tendrá una razón intrascendente, una noche en la que nos cuenta como Julián conoció a Verónica y a Daniela, como Verónica horneaba tartas, como los tres viven ahora en el apartamento donde las conoció, como él escribe, como Daniela crecerá, como tendrá 20, 30 años, como Verónica puede que no regrese esta noche, como Julián le contará a Daniela que su madre no ha regresado de su clase de pintura. Una noche de verano donde todo es posible, una noche en la que Julián espera, Daniela espera, los lectores esperamos, una noche donde la vida quizás cambie, donde la vida quizás continue de forma infinita. Una noche en la que Julián, mientras espera a Verónica, piensa sobre su relación, sobre la vida antes de estar juntos, sobre la vida sin ella, sobre la vida juntos, sobre la juventud que se alarga, sobre las diferencias con Fernando, el padre de Daniela, también nos muestra sobre el Chile donde se desarrolla la novela, sobre la vida allí, sobre los años tras la dictadura, sobre ésta en la memoria.
Soy el hijo de una familia sin muertos
Esta novela que continuará hasta que llegue Verónica y entonces acabará.

No he leido nada de este autor. Tiene buena pinta prima. Gracias
ResponderEliminarSi, yo tampoco habia leído nada de él. Me gustó leerlo, es acogedor, como comentaba. Muchos besos.
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