domingo, 8 de mayo de 2016

La agenda negra – Manuel Moyano



Una nueva novela del autor de El imperio Yegorov, si allí nos presentó la búsqueda de la eterna juventud, aquí nos habla de venganza, de esa venganza a la que muchos podemos pensar que tenemos derecho.
Estuve en la presentación del libro atraída por la historia de esa otra novela que había leído, lo único que conocía del autor. Y así llegó a mis manos La Agenda Negra.

Una historia que, en cierta forma, parece de película, historias a las que estamos acostumbrados ver desde una pantalla, sin embargo se entrelaza perfectamente con un protagonista normal: Ulises Roma, un protagonista cuya mujer ha fallecido en un accidente de tráfico y su vida se viene abajo. Una persona sobre la que es fácil pensar que quisiera vengarse de aquel que provocó ese accidente. Un hecho absurdo introduce a Ulises Roma en una trama endiablada de la que es difícil salir. ¡Cuántas veces tomamos decisiones inadecuadas! ¡Cómo de fácil es pensar que sabemos lo que otros tienen que sentir!
Manuel Moyano me ha vuelto a sorprender con una historia llamativa que presenta los sentimientos más básicos y más antiguos de nuestra especie.
Una edición muy cuidada con ilustraciones oscuras de Enrique Oria que acompañan a un libro dinámico, entretenido y que, de fondo, te hace pensar.

Del mismo autor en este blog: El imperio Yegorov

sábado, 9 de abril de 2016

Así empieza lo malo – Javier Marías



Un libro del que solo he visto buenas reseñas, considerado en muchos foros como el mejor del 2015, y yo no puedo sino añadir una modesta reseña positiva más a ese enorme arsenal.
Libro con el que he disfrutado sobremanera, sobre todo por la forma de narrar la historia de unos personajes desde el recuerdo, el recuerdo de un tiempo cercano y lejano a la vez, la historia de una democracia joven, contada desde hoy por uno de sus protagonistas. Fácil es pensar que no hemos cambiado tanto, que ya desde el principio de la democracia estaba claro como iba a ser este país. El recuerdo de los 80, tan marcados por la dictadura reciente, las historias de unos personajes que no solo han vivido esa democracia joven, sino que llegan desde esa dictadura que estaba tan presente todavía. Historias de un director de cine en una España que cambia, historias de un Madrid en la época de la movida, pero sin ser esta la protagonista. Un intruso en la vida de unos protagonistas de esta transición, no la política, sino la vital. Un intruso que vivió en primera persona, desde la invisibilidad de la juventud, la vida de aquellos que seguían siendo jóvenes, aunque entonces no se lo parecieran, la de aquellos que le mostraron, no solo esa faceta pública tan llamativa, sino esa faceta privada, quizás más interesante todavía, aquella que hace ser a cada uno lo que es.
En definitiva, una gran obra para transitar por aquellos ochenta que mostraban una democracia incipiente y que recordaba todavía una dictadura que acababa de quedar atrás, historias que nos traen desde la ficción, retazos de nuestra historia reciente o no tanto ya.

sábado, 26 de marzo de 2016

El dibujo de los días – Alicia Noland



Una nueva lectura que hemos disfrutado en el Club de lectura Escuela de Mandarines: El dibujo de los días de Alicia Noland, una obra que hemos conocido en profundidad gracias a la visita de la propia autora con la que hemos podido compartir nuestras impresiones y conocer como surgen estos relatos y lo que nos quieren contar.
Una primera impresión de oscuridad, que se iluminó tras compartir impresiones. Relatos muy personales con los que coincido más de lo que imaginaba. ¡Cómo retrata historias que se descubren compartidas! Una forma diferente de ver la misma realidad que conocemos todos.
El amor a los libros entrelazado en una separación.

...Y otro día me pasaré a recoger los libros, que también son míos: la mitad exactamente. Me levanté como un resorte, tan deprisa que la sangre no tuvo tiempo de llegarme a la cabeza. La habitación se oscureció, y caminando como en una pesadilla logré llegar hasta el recibidor, en mi cabeza gritaba mi voz, Nooo, los libros no, mis libros nooo….
Lunes o martes, Alicia Noland



La importancia de la búsqueda, la de la dueña de un zapato de cristal, que a mi me recordó a la Ítaca de Cavafis
Una coma, una tilde, el uso del lenguaje, la importancia de lo que decimos y como lo decimos.

El Hacedor leía el libro donde todo está escrito: "Los hombres que no soñaban dejaron de caminar...". Sintió cansancio, aquella historia... los hombres, le hastiaban. Sonrió pensando que con solo dos comas aquella historia y su cansancio terminarían. Encantado con aquel terminarse de los hombres y de su hastío, tan sutil, colocó cada coma en su lugar, y releyó la frase: "Los hombres, que no soñaban, dejaron de caminar".
Sutil Hacedor, Alicia Noland

Relatos que recuerdan a aquellos que tan bien sabían contar historias, a nuestros mayores.

Me quedé ciego un lunes por la tarde después de comer. Era algo irremediable y no iba a dejar de serlo porque durmiese la siesta. Y eso hice, me acosté. Me despertó mi mujer, no le dije que me había quedado ciego: nunca hemos tenido mucha comunicación. Fingí que no pasaba nada, que como siempre no pasaba nada y me dejé llevar por la rutina de una tarde en casa frente al televisor, de una noche en casa frente al televisor. Repetí la rutina de gestos en el baño antes de acostarme. Puse, por rutina, el despertador a las siete. Al día siguiente llegué al trabajo puntual, como de costumbre. Llevo quince años siendo ciego por rutina.
Ceguera, Alicia Noland

sábado, 12 de marzo de 2016

Para Isabel Un mandala – Antonio Tabucchi



Retomo a Tabucchi con un libro publicado póstumamente. Autor que en numerosas ocasiones me ha llamado desde las estanterías de la biblioteca, pero que no siempre ha acabado entre mis lecturas.
En este caso, empezar a leer y no poder dejarlo fue todo uno, no sé que me atrajo más, la historia posiblemente no, aunque si pudo ser la intriga que transmitía, las ganas de saber que había sido de Isabel. Posiblemente fue la propia escritura la que me hizo disfrutar tanto de esta historia.
Un mandala, instrumento de meditación budista entre otros, representado por figuras geométicas concéntricas. Tabucchi crea un mandala buscando a Isabel, círculos que nos hacen conocer su historia desde lo más real a lo más espiritual, desde aquellos que la conocieron a aquellos que tienen una espiritualidad más desarrollada. Cada vez más cerca de su propio espíritu.
Conocemos también una pequeña parte de la historia de nuestro país vecino a través de lo que nos cuentan los personajes que conocieron a Isabel ¿qué fue de ella? Círculos concéntricos que nos llevan a ¿una obsesión?
No suelo leer las sinopsis hasta que he finalizado la lectura, en este caso ha sido un buen complemento de la misma para entender mejor como se gestó esta historia, también para conocer al autor. Llamar sinopsis a lo que nos comenta Anagrama sobre el libro quizás no sea lo más adecuado: va mucho más allá. Copio aquí algunos fragmentos:
Pero encontrar a Isabel no será fácil y el narrador deberá recorrer los distintos círculos de un mandala para llegar al centro donde acaso ella le aguarde, y emprender un viaje, que mucho tiene de alucinación y ensueño, por el tiempo y el espacio, conversando con los personajes que la conocieron…

…y, como la línea del horizonte, se aleja a medida que avanza la excéntrica investigación de ese Philip Marlowe metafísico en el que va convirtiéndose Tadeus.

Escrito en 1996, pero concebido mucho antes y mencionado varias veces después, este libro acompañó a Tabucchi durante muchos años. Un crítico italiano ha sugerido que si no se decidió a publicarlo en su momento fue porque llegó a sumergirse en su escritura más que en ninguno de sus libros.

domingo, 21 de febrero de 2016

El concierto de San Ovidio – Antonio Buero Vallejo



El teatro vuelve a mis lecturas gracias al Club de lectura Escuela de Mandarines. En esta ocasión una obra desconocida para mi de un autor muy conocido: El Concierto de San Ovidio de Buero Vallejo, una obra ambientada en el sigo XVIII que nos introduce en el mundo de la ceguera, en el de la beneficencia y en el del espectáculo, todo tan de actualidad hoy en día como hace 3 siglos. Parece que el mundo ha cambiado mucho, pero posiblemente sea solo cuestión de atrezzo.
Buero Vallejo escribió esta obra inspirado en un grabado que recibió de un amigo de la feria de San Ovidio donde se mostraba un concierto de invidentes gestionado por un empresario parisino.
Realidad y ficción entrelazadas magníficamente en una obra que nos lleva a recapacitar sobre la propia sociedad, sobre lo que creemos que tenemos y sobre lo que realmente está presente en ella.
Lo más llamativo para mí, la propia percepción que de su situación tiene los ciegos, alguna dosis de optimismo, pero la fatalidad es la que está más presente. ¿Es a lo que lleva ser diferente?
Estudio 1 de TVE emitió la obra en 1973. No es la obra completa, supongo que por decisión del director, pero se puede seguir perfectamente, aunque detalles importantes para entender la obra quedan en el tintero. Así, que mi recomendación es, leer y ver, un complemento estupendo.

Y si seguimos disfrutando del archivo de RTVE, tenemos también una entrevista al autor.

domingo, 7 de febrero de 2016

La metamorfosis – Franz Kafka


 
«No importa cuántas veces penetre uno en este libro; al final siempre se pregunta lo mismo: ¿Cómo lo ha hecho? Y es que se trata de una novela sin forro. Quiero decir con ello que le das la vuelta y es exactamente igual por un lado que por otro: ni siquiera es fácil advertir, una vez colocada del revés, esa fina cicatriz que en los calcetines delata si se encuentran de uno u otro lado. No hay forma de verle las costuras. [...] La simpleza aparente del relato es tal que si uno va levantando capas de materiales narrativos en busca del motor primordial, cuando levanta el último velo no hay nada detrás. Nada. En eso, curiosamente, La metamorfosis nos recuerda a la vida.»
Juan José Millás


No siempre leo las sinopsis antes que el libro, de hecho, cada vez menos. Con La metamorfosis me he llevado una gran sorpresa positiva: ha sido fácil. De Kafka solo había leído El castillo, bueno, no conseguí llegar al castillo, cuando dejé a su protagonista, él tampoco estaba conseguíéndolo. La metamorfosis suponía que sería un libro claustrofóbico, agobiante por lo del insecto... y kafkiano obviamente, el más kafkiano. Sin embargo, ha sido un libro con el que he disfrutado mucho, que ha sido muy fácil de leer y que, como nos dice Juan José Millás, me ha recordado a la vida, quizás la enfermedad, quizás el final de la vida, quizás la discusión sobre la eutanasia.
He visto una clara alegoría de un enfermo grave con una enfermedad terminal, muy limitante, de los que se podría discutir sobre la eutanasia, una enfermedad mostrada en forma de horrible y enorme insecto, ¿no es de lo más horrible que nos viene a la cabeza a muchos? Seguramente ya lo había leído en algún sitio y estuviera en mi memoria.
Una mañana Gregor Samsa se despierta y descubre que se ha convertido en un enorme insecto, sin embargo, su preocupación sigue siendo la de cualquiera que se despierta tarde, la de no llegar a tiempo a trabajar, piensa que aunque ha perdido su tren habitual podrá tomar el siguiente o uno posterior. Es curioso como al principio él sigue comportándose como si nada hubiera cambiado como si todo volviera a ser igual en breve. Supongo que por esta etapa es fácil pasar. Posteriormente llega como la familia ve este cambio, primero con horror, luego adaptándose y como los distintos miembros de la familia acogen la nueva situación de distinta forma. Por ejemplo, como es la hermana la que cuidará de él en cierta forma. También es curioso como el protagonista no quiere ser una carga excesiva para la familia, como intenta hacerlo más fácil. Y por otro lado como poco a poco se va adaptando a la nueva situación y adaptando su vida a ella, como se distrae mirando por la ventana y como cambian sus gustos por la comida. Como él cree que lo entienden cuando habla y como ellos creen que no puede entenderlos, como se rompe la comunicación. Cómo la familia, que dependía económicamente del protagonista, es capaz de salir adelante ahora que no tienen este apoyo. Como toman decisiones por él sin ni siquiera consultarlo o informarlo. Como un día la hermana dice ...no podemos seguir así o Ya no tendríamos un hermano, pero podríamos continuar viviendo y conservaríamos su recuerdo con honor.
Al reflejar al protagonista como un insecto es fácil verlo como algo ajeno a nosotros. Sin embargo, el protagonista sigue pensando como una persona, teniendo sus sentimientos, preocupándose por su familia, pensando en el futuro, viviendo una vida…
Y fantástica edición, ilustrada y comentada, de Nórdica con el que he celebrado el centenario de la publicación de esta novela, bueno más bien el 101 aniversario.

domingo, 24 de enero de 2016

Nobleza obliga – Donna Leon


Vuelve Guido Brunetti a mis lecturas y llega la calma. Donna Leon consigue transmitir paz y tranquilidad desentrañando crimenes. ¿Podríamos denominar como novela negra esta serie? Curioso, como con Guido Brunnetti con su familia, la importancia de la buena comida, de las buenas lecturas y la falta de espectáculo en la resolución de los crímenes, tenemos a un “antihéroe” tan cercano a nosotros y que parece tan real que hace que novela, tras novela se desfrute de los canales de Venecia, mientras se mantiene la esperanza de que puede existir alguien que realiza bien su trabajo.
Tan cercano y tan lejano cuando nos lleva a la Europa del Este. Tan cercano cuando nos sentimos identificados en las relaciones de familia que muestra, tan lejano cuando piensas que a ti nunca te pasaría.

En esta ocasión rescatamos un secuestro de hace un par de años que no llegó a resolverse. La aparición de unos restos abre una herida sin cicatrizar en una familia de la nobleza veneciana.

Y una cita un poco larga pero con la que coincido plenamente. Defiendo a menudo lo mismo, aunque en diferente entorno.
Brunetti se acordó de algo que había dicho Paola, ya no recordaba en relación con qué. Siempre que una persona se propone argumentar deslealmente, dijo, ponen un ejemplo concreto tan abrumador que hace imposible toda discrepancia. Pero por apabullantes que fueran los casos específicos, dijo ella, la ley se fundaba y configuraba en principios y términos universales. Los casos individuales solo se representaban a si mismos, nada mas. Brunetti, que tantas veces había visto el horror del delito concreto e individual, comprendía el impulso de exigir leyes nuevas y más severas. Porque era policía, sabia que el rigor de la ley solía recaer en los débiles y los pobres, y sabía también que la severidad de la ley no era salvaguardia contra el crimen.

De la misma autora en este blog:
Vestido para la muerte